El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Gobierno Duque: o popularidad o efectividad

07 de diciembre de 2019 - 12:00 a. m.

Preferible una administración de poca popularidad, pero efectiva, a una que se rija por las encuestas y sea inefectiva.

PUBLICIDAD

El presidente Duque enfrenta el riesgo de tener un mandato de baja popularidad, por debajo del 40%. Esto no sería un gran problema si fuera el costo de adelantar reformas necesarias para el crecimiento y el bienestar de largo plazo, que en el siguiente periodo comenzaran a dar resultados y a ser reconocidas.

Lo preocupante es lo que muestra la encuesta Gallup: baja aprobación sin haber avanzado agenda y una opinión adversa a lo que todavía no ha hecho. Así las cosas, aparentemente el gobierno Duque estaría ante dos opciones malas: i) ser “impopular y poco efectivo” o ii) ser “popular” con agenda impuesta o ajena.

Al menos con los estudiantes, los sindicatos de docentes y los indígenas, protagonistas de las protestas llamadas paro, ya lo intentó comprándoles las peticiones a los tres y la esencia del discurso a los dos primeros, con un resultado: ser altamente impopular en esos grupos.

En las actuales circunstancias, el presidente tendrá que escoger entre buscar popularidad o efectividad. Proponerse ambas es muy difícil tras 16 meses que lo hallan en un escenario crítico donde la favorabilidad le parece negada.

Si no presenta las reformas laboral y pensional, los puntos serán para el comité del “paro”, que además desconoce la competencia de la comisión tripartita de concertación de políticas salariales y laborales, de la que las confederaciones sindicales hacen parte. Si las presenta, hoy sería una “provocación” con derrota asegurada.

Al haber perdido la iniciativa y tener precaria gobernabilidad, la agenda no la controla la Casa de Nariño. Y sin poner la agenda de modo sostenido el Gobierno no podrá levantar cabeza.

La efectividad requiere gobernabilidad, y con esta se recupera la iniciativa para marcar la agenda. Ergo, lo que procede es construir unas mayorías efectivas en el Congreso de la República y salir a recuperar gobernabilidad social porque la sola gobernabilidad política no basta.

Lo nuevo que trae el reto de las protestas antisistema presentadas como anti-Gobierno es que la competencia por los sectores sociales del pueblo exige discurso y políticas sociales y económicas en las que se juega el modelo de sociedad.

No ad for you

Es decir, las manifestaciones en las calles y el ambiente en los medios obligarían a una política ideológica y programática por parte del Gobierno y la coalición de gobierno en áreas claves. Si la administración Duque va a ofrecer o hacer lo mismo que están pidiendo en las protestas, pues el electorado concluirá que es mejor darle el poder a la oposición (al sistema).

Lo cual lleva al problema del centro ideológico y político: con la actual configuración intelectual y fisonomía del centro del que forma parte el presidente Duque, no se le compite a la centroizquierda, que tiene un pie ya en la Casa de Nariño. Se necesita enfrentar los grandes problemas que molestan a la sociedad con una aproximación creativa y coherente que desarrolle los principios y valores que están siendo denostados. En últimas, sin un centroderecha más consistente e innovador, ni popularidad ni efectividad.

@DanielMeraV

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias