Ejemplos de cómo no es lo mismo seguir el propio interés que hacer lo correcto cuando se apoya a un grupo desfavorecido.
Parece claro que el cambio de filosofía de Obama en la relación con la sociedad civil de otras naciones se pone del lado del interés estratégico de la población a la que se apoya, por encima del interés de la diplomacia pública de EE.UU. como se ha venido practicando. También es claro que un cambio de filosofía no se implementa en poco tiempo.
Lo llamativo en el caso afrocolombiano es que se pidió antes desde la sociedad civil un nuevo sentido de la ayuda estadounidense con formas concretas de realizarla. Con dos grandes observaciones al Programa para Afrodescendientes e Indígenas, de Usaid, que está terminando de ejecutar 62 millones de dólares del Plan Colombia. 1) Que no ha empoderado al liderazgo afrocolombiano como agente de cambio, lo que fue una promesa, y 2) que no ha incidido en variables estratégicas para el desarrollo y el bienestar de la población negra.
Dos de las prácticas que no empoderan y que el cambio de filosofía volvería obsoletas son «lo toma o lo deja» y el «documento de uso de marca». Dado que los líderes del grupo desfavorecido son tratados como receptores de fondos individuales y no como interlocutores en una mesa representativa, el donante decide sin escuchar y sin explicar en cada caso. «Tenemos estos 200 millones para su propuesta; los toma o los deja». Hasta que, cansadas, tres organizaciones conocidas dijeron «hemos decidido no gestionar más donaciones de Usaid bajo las actuales condiciones».
Lo de la marca es un poco brusco. El donante dice específicamente dónde poner sus logos, en los campos visuales dominantes, lo que en algunos casos puede ser contraproducente en nuestra sociedad. «Ah, esa es una idea de los gringos, no de ustedes, a los que les pagan», cuando la realidad es tan distinta. En general, cuando existe una organización empoderada en un tema, el donante toma créditos excesivos por el apoyo que brinda, y cuando no existe tal empoderamiento en la sociedad civil, actúa solo, como un agente más, sustituyendo al liderazgo afrocolombiano … y cometiendo errores que serían imperdonables en EE. UU. La discreción está desterrada por una lógica que no consulta el interés del grupo apoyado.
Ninguna organización afro invitaría hoy a un banco como aliado de un reconocimiento llamado «Medios para la Inclusión», porque daría la impresión incorrecta de que se ha avanzado en la conversación difícil con el sector financiero por no incluir en su nómina de atención al público a personas de raza negra. El Programa para Afrodescendientes e Indígenas lo hizo!, y no consideró que debía una explicación. Cuando se le pide apoyo de su agencia de comunicaciones para la visita de un personaje afrocolombiano chic, como un diseñador de moda, sí; pero si es para ayudar a una institución simbólica de la población que está en una crisis de opinión pública, como el equipo de baloncesto Cimarrones del Chocó, entonces no. Son ejemplos de que Obama tiene razón y hay que escucharlo más en Bogotá. ¿Qué hacer? Continuará …
@DanielMeraV (directivo de la Fundación Color de Colombia).