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‘Ola’, ¿y el liderazgo de Buenaventura?

27 de mayo de 2016 - 11:23 p. m.

El lanzamiento de Ola Ventura con el presidente Santos mostró que el Obispo sigue siendo la voz de la ciudad.

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Este año no volverá tan grande e importante comitiva de visita a Buenaventura. El presidente, MinInterior, MinHacienda, MinAmbiente y otros altos funcionarios estuvieron el 21 de mayo. La gobernadora del Valle llevó por su lado una nutrida muestra nacional de periodistas, artistas y famosos de televisión al primer evento de Ola Ventura, «plataforma cultural de promoción y visibilización de Buenaventura». Un exitazo desde los puntos de vista de los gobiernos nacional y departamental. Y tal vez también para el distrital, si piensa «nos visitaron».

Pero hay algo de fondo que no está bien en lo observado ese día. Para unos, fue muy elocuente la casi invisibilidad del alcalde. Para otros, que la población no tuviera acceso; algunos líderes políticos locales ‘bravearon’ el ingreso. Se ‘tomaron’ la parte bonita de la ciudad para una puesta en escena de espaldas al pueblo, es un resumen de la molestia en las redes sociales y medios locales. Y lo que la gente vio y sintió sí se relaciona con el «fondo» del asunto.

Se llama dominación. Cuando otros deciden cómo se presenta un pueblo y qué hacen y dicen sus líderes en una trama de simbolización, sin que los líderes sean capaces de chistar, ese pueblo está fregado porque la representación de sus intereses se ha subordinado, no en la ley, que define competencias entre mandatarios, sino en la cultura, el sustrato del acto de hablar, de chistar. El poder fue a Buenaventura, y el único que tuvo ‘autonomía’, en el sentido kantiano, para decirle lo obvio al poder (el agua potable, el hospital cerrado, ayúdenos) fue Monseñor Héctor Epalza, que no es de allá.

Si se leen las palabras de Santos en Buenaventura salta a la vista que se desaprovechó una oportunidad para mantener en la agenda temas concretos no resueltos y recordar el Plan Maestro 2050 o el compromiso de inversiones en conjunto con el plan de desarrollo distrital 2016-2019. Si se lee con atención lo que anuncia Ola Ventura, no es claro cómo operará ni su ‘coordinación’ con la agenda cultural local (Festival Folclórico del Pacífico, ignorado el 21) y con el proyecto de plataforma cultural del Fondo Presidencial Todos Somos Pazcífico. No sería tan así si el liderazgo de la ciudad les hiciera preguntas ‘incómodas’ a, y negociara con, los poderes nacional y departamental, lo que le permitiría participar en la escritura del guión de la puesta en escena.

Corresponde al sector público, a los representantes de elección popular, la mayor parte de la responsabilidad de ejercer el liderazgo de los intereses de la ciudad y de su población, pero no es menor la parte del sector privado y la sociedad civil. El problema es lo que pasa en muchos lados: el alcalde es un reyezuelo, el gran dador, frente a los demás líderes locales, sean empresariales o cívicos, a quienes atemoriza, ignora o coopta, mientras es un cachorro frente a los poderes de afuera. La política menuda y envilecida impide los consensos básicos en la ciudad, y así cuando llegan los halcones, que desprecian al reyezuelo-cachorro, hacen lo que quieren. Apenas inquietados por la voz de un Obispo. @DanielMeraV 

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