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Plebiscito por la paz, con papeletas adicionales

24 de junio de 2016 - 09:00 p. m.

Votar Sí, añadiendo papeletas con no; votar No, añadiendo papeletas con sí.

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Tal como está diseñada la refrendación popular del acuerdo final con las Farc, el riesgo de una precaria legitimidad es muy alto. Solamente una copiosa votación por el Sí, en términos de los umbrales que rigen para cualquier referendo, consulta popular o plebiscito, sería incontestable. Pero se puso un umbral aprobatorio del 13% del censo electoral para el plebiscito por la paz porque no se espera una gran afluencia a las urnas.

Si la Corte Constitucional mantiene el umbral rebajado, la oposición podrá decir que fue un truco, si pierde el No. En perspectiva histórica, sin duda que no se verá bien el umbral del 13%, o peor aún, será la anécdota del gobierno que le facilitó la victoria a la oposición sobre su principal bandera.

Pero más allá del problema del umbral ad hoc, está que el Sí y el No únicos del plebiscito no permiten hacer una buena refrendación popular del acuerdo final de paz y pueden inducir al país a una mayor polarización, con posibles consecuencias para la sostenibilidad política del acuerdo. Este tiene componentes gruesos que los ciudadanos querrían aprobar por separado. El «toma o deja» todo el paquete no es muy respetuoso con el voto razonado y tal vez sea motivo de abstención para muchos.

Si la refrendación popular se hiciera sobre cinco cuestiones, por decir un número razonable, tendríamos un clima y un panorama totalmente distintos. Hoy, la probable derrota del No eximiría a la oposición de compromiso con el acuerdo de paz en un eventual gobierno en el siguiente periodo. Con un menú de varios asuntos para que los votantes decidan, nadie se sentiría constreñido. Pero aunque la Corte Constitucional se ha dado las atribuciones que ha querido, seguramente no llegará al punto de rediseñar por completo el mecanismo de refrendación popular.

Queda, entonces, el recurso extralegal que se inauguró con la Séptima Papeleta el 11 de marzo de 1990. Cada tanto alguien propone, sin éxito, volver a convocar al constituyente primario para que se pronuncie informalmente en las urnas, creando un hecho político insoslayable. Fuerzas vivas de la sociedad podrían publicar en los diarios las papeletas que consideren para que la gente las recorte y en las redes sociales para que sean impresas. Volveríamos a la discusión de si se contabilizan o no, y eso al menos mejoraría el actual debate democrático.

El argumento en contra es que las Farc no aceptan un No en la refrendación popular y vuelven a la guerra (urbana). Bueno, un plebiscito con papeletas adicionales probablemente arrojaría una combinación de Sí, No, Sí, No, que quizás las Farc le perdonen al pueblo colombiano. Lo otro es que resultaría sorprendente que después de la firma del fin del conflicto armado en La Habana, con Naciones Unidas y presidentes a bordo, la guerrilla no conviniera renegociar las decisiones que el electorado llegare a rechazar. En rigor, el gobierno no ha podido prometerles la voluntad del pueblo, porque no la controla. No sería un incumplimiento.

Un ejemplo de Sí general al acuerdo final, con papeletas adicionales (hipotéticas), sería: No a la impunidad (no se sabe si los negociadores del gobierno propusieron que las Farc –o los jueces- escogieran a algunos de sus comandantes para pagar cárcel, dejando para los demás lo acordado); Sí a la elegibilidad política democrática (que ganen las curules en elecciones competitivas, así sean «atípicas» en determinadas zonas, no mediante designación); No al acuerdo final como bloque de constitucionalidad (no 300 páginas, sino unos pocos artículos transitorios).

Un ejemplo de No general con papeletas adicionales: Sí al desarrollo rural integral, Sí al fin del conflicto armado, Sí a la elegibilidad y No a la impunidad (es decir, después de pagar al menos la misma pena que los paramilitares, podrían llegar al Congreso).

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Si la Corte tumba la refrendación y esta no se hace, el acuerdo final estará sujeto a los avatares políticos, aún si entra a la Constitución por la vía de Acuerdo Especial, aceptando el malabarismo con los Convenios de Ginebra. @DanielMeraV 

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