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¿Quiénes ganan y quiénes pierden con Ser Pilo Paga a 342?

28 de octubre de 2016 - 11:33 p. m.

Pierden los de siempre, acentuando la inequidad regional y poblacional.

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El gobierno presentó la noticia como si fuera buena para todo el mundo: que el puntaje global exigido en Saber 11 para Ser Pilo Paga, SPP, subía de 318 a 342. En realidad, estaba dando una mala noticia a miles de excelentes estudiantes de grado 11 y a sus familias, en especial del vasto y profundo país de municipios y grupos poblacionales perjudicados por la desigualdad en la calidad de la educación.

Si alguna decisión ameritaba una buena explicación era esa, porque contrariaba cualquier expectativa sobre cuánto aumentaría el puntaje de corte. De 310 en 2014 a 318 en 2015, pareció razonable. Pero un salto de 24 puntos de 2015 a 2016, ya es otra cosa. Dados sus antecedentes de opacidad estadística y bloqueo del debate técnico en el manejo de Ser Pilo Paga, usado como bandera mediática, el gobierno ha debido ser amplio y detallado en la explicación para ganar credibilidad. 

En cambio, el presidente dio una razón para ingenuos estadísticos y una descripción bastante llamativa con cara de «el pez muere por la boca». Que el puntaje de corte subió de modo inesperado por «un aumento tanto del puntaje global como de la desviación estándar». Así, sin más datos para chequear, hay que creerle.  «Al contrario», el promedio del puntaje global aumentó por el desempeño de los pilos, y si se incrementó la desviación estándar hubo más dispersión, lo que nos deja en las mismas respecto a por qué brincó así el puntaje de corte para SPP.

Ahora, si se mostrara el comportamiento del promedio descontando el segmento superior podría ser que la calidad en general (¿del 90%?) no esté mejorando como el gobierno quiere hacer creer. Es el problema de vender historias rosas en todos los frentes: hay que dejar ver pocos datos y rápido, no sea que se note que lo que sirve a una historia rosa le quita piso a otra.

La descripción llamativa lo es porque o revela una maravilla social o problemas de focalización con el Sisbén, o una combinación de ambas. «En 2014, un 16% de los estudiantes que obtuvieron los 25.000 mejores resultados en las pruebas de Estado lograron hacer parte del grupo de potenciales «Pilos», en 2015 un 28% y este año un 41%», dijo el presidente. En otras palabras, en dos años ha cambiado el 25% de la composición social del 5% superior en Saber 11, o se dio algo de eso más los líos del Sisbén.  

El consolidado de Ser Pilo Paga por municipios no está disponible todavía, pero tengo evidencias de Cali, Tumaco, Buenaventura, norte del Cauca y Chocó. Excelentes estudiantes que se prepararon durante un año para competir por SPP han quedado entre 326 y 341. Todo el departamento del Chocó, 18 SPP, 8 de ellos en un solo colegio de Quibdó. La proporción del número de Ser Pilo Paga por cada 1000 bachilleres en estas entidades territoriales ni se acerca a la de algunos departamentos y ciudades capitales. El gobierno debería publicar este indicador como mínimo gesto de compromiso con la equidad regional y poblacional en la implementación de un programa de movilidad social valioso que debe ser mejorado en su diseño. Y si el año entrante el puntaje de corte salta otros 24 puntos, a 366, que por favor preparen bien la historia de equidad a ver si nos resulta aceptable.

Aunque parece que el presidente Santos se está olvidando de la promesa de «Ser Pilo Paga  se quedará para siempre y se convertirá en política de Estado», pues no ha hablado de llevar la  ley necesaria al Congreso y solo menciona  la meta de 40.000 beneficiarios, es importante mantener y elevar la discusión sobre el programa.
Mientras salen los datos completos para analizar, aquí repito cuatro sugerencias de Defensa y reforma de Ser Pilo Paga:

1) Incluir entre los beneficiarios de SPP a los pilos de calendario B que cumplan con los puntajes de Saber 11 y Sisben; no hay una razón válida a la vista para excluirlos y el MEN se expone a acciones judiciales; 2) individualizar la entrega de resultados de Saber 9 para hacer identificación temprana de talentos; 3) complementar o mejorar el Sisben como instrumento de focalización socio-económica; y 4) otorgar becas parciales a los pilos no tan pobres, para que completen la mejor inversión posible en su número ganador de la ‘lotería’.  @DanielMeraV

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