Esta promesa de equidad del Plan de Desarrollo 2014-2018 requiere el compromiso de los distintos ministerios, vía control político y social.
Hace 6 meses, en «¿Podrá Simón Gaviria con el cierre de brechas?», anoté que «el reto fino para DNP en equidad es alinear a los nuevos mandatarios locales con la estrategia territorial del Plan de Desarrollo, PND». Pues bien: hay un segundo reto de alineación, ahora que Planeación Nacional ha avanzado con la metodología del cierre de brechas (en desarrollo del artículo 200 del PND). Consiste en lograr que los sectores adopten el enfoque.
DNP los llama ‘acuerdos sectoriales’. Para valorar la importancia del tema: uno de los tres objetivos para una «Colombia equitativa y sin pobreza extrema» es «reducir las brechas territoriales y poblacionales existentes en materia de ingresos y en la provisión de servicios de calidad en salud, educación, servicios públicos, infraestructura y conectividad». Pero no por eso los sectores van a ‘correrle’ entusiasmados al tema.
La razón es que el cierre de brechas puede significar reorientar programas de inversión hacia subregiones y municipios previamente no focalizados. Con un ejemplo concreto: el municipio de Altos del Rosario del departamento de Bolívar, fijándonos solamente en los tres indicadores de educación que escogió DNP. Su cobertura neta en educación media es del 10,6% versus 42,5% nacional (2013); su promedio en matemáticas en Saber 11 es 40 versus 43,5 de su subregión, Loba (2012); y su analfabetismo en mayores de 15 años es del 26% versus 9% nacional (2012). El esfuerzo para que Altos del Rosario supere su brecha de aquí al 2018 es serio.
Cuando el MinEducación haga su acuerdo sectorial y este municipio y muchos otros queden focalizados, básicamente tendrá unos líos con nombre propio, que le exigirán más de lo que era previsible. No podrá hacer recaer la responsabilidad principal en el departamento y menos en el municipio, pues de lo que se trata con el cierre de brechas es que el gobierno nacional (o el Estado central) lidere las intervenciones necesarias para acercarnos a una Colombia equitativa. Es un reto complicado, que a primera vista no ofrece incentivos a los sectores. Son 111 municipios más rezagados, de acuerdo con la nueva tipología elaborada por el DNP, que reseñaré en otra columna.
De hecho, hasta el momento solamente el Ministerio de Salud ha dado un primer paso al alinear el programa de vacunación contra difteria, tos ferina y tétanos (DPT) con cierre de brechas. Por eso es necesario meterle control político y social al compromiso de los sectores con esta estrategia clave para la equidad. Planeación Nacional solo, en tiempos tan cortos, difícilmente logrará los acuerdos sectoriales para aterrizar la conversación con los gobernadores y alcaldes respecto a los planes de desarrollo territorial 2016-2019, que se hacen este semestre.
Es difícil pedirle a un partido distinto al Liberal que vuelva importante el tema en el Congreso de la República, con audiencias públicas, citaciones a ministros, foros y ojalá mecanismos más permanentes y técnicos. Cualquier otro partido creería que está trabajando para Simón Gaviria y el Partido Liberal. Los demás partidos más bien prestarán el servicio de recordarle al Liberal el fracaso si con el cierre de brechas no pasa mayor cosa. Así funciona.
Con la debilidad y atomización de la sociedad civil de a pie, el control social depende bastante de iniciativas como Colombia Líder, creación de medios y gremios, que tiene un bagaje en el seguimiento a la superación de la pobreza, y tal vez de la participación de algunos tanques de pensamiento y facultades de economía, con apoyo de la cooperación internacional. Al final, que el Indicador de Convergencia Intrarregional, ICIR, baje de 38,6% a 28,8%, mejorará la vida de millones de colombianos de un modo estructural.
@DanielMeraV