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¿Coherencia política?

05 de abril de 2010 - 11:05 p. m.

¿QUEREMOS POLÍTICOS COHERENtes? ¿Qué tan importante es la coherencia como un valor en la política? ¿La preferimos antes que la sagacidad, la experiencia o la inteligencia? ¿Qué diablos significa ser coherente?

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Me lo pregunto porque la coherencia es el tema de moda en la campaña presidencial. Fajardo acude a la coherencia cuando acepta la candidatura a la vicepresidencia que le ofrece Mockus. A Santos lo machacan como incoherente por haber propuesto el despeje del Caguán en 1997 y por oponerse hoy a todo lo que sea negociación con la guerrilla. Sanín da mil vueltas para explicar que es coherente a pesar de haber aceptado puestos en los gobiernos de Betancur, Gaviria, Samper, Pastrana y Uribe. Petro lucha a diario para mostrar que el chavismo es incoherente con la izquierda que él representa.

La definición de diccionario de coherencia es: “Actitud lógica y consecuente con una posición anterior”. Esta definición concuerda con lo que Fajardo, el gurú de la coherencia, entiende: “Yo he sido muy reiterativo con una palabra: coherencia. Y eso significa que uno tiene unos principios y actúa de acuerdo con ellos”.

Este discurso es muy bonito hasta que se enfrenta a la naturaleza cambiante de la realidad. Un día un principio es bueno, al siguiente es pésimo. Ejemplos hay muchos, y el del Caguán es excelente. Un día los colombianos están convencidos de que el diálogo es el camino hacia la paz, y eligen a Pastrana, al otro están resueltos a que la paz se consigue a punta de bala, y eligen a Uribe. ¿Incoherencia colectiva?

De pronto no. La minuciosidad lógica no se compadece de la realidad política. Tal vez la coherencia de la que hablamos va más por el lado de actuar siguiendo lo que uno piensa, pero dejando abierta la posibilidad para cambiar de parecer en el futuro. Por ejemplo, un día puede alguien pensar que es mejor cambiar las trincheras por los tableros, pero cuando va a tratar de hacerlo se da cuenta de que no hay tablero que resista el plomo que sigue saliendo de las trincheras.

Si es así, entonces la coherencia política tiene que ver más con pensar algo y luego actuar consecuentemente con ello, que con mantener una posición para siempre. Si es así, entonces para juzgar la coherencia política es más importante mirar qué piensan los candidatos y si actúan según lo que piensan, que volver al pasado para buscar afirmaciones que hoy en día no se sostienen.

Puesta de esta manera, el test de la coherencia deja de ser tan relevante para juzgar a los candidatos: personajes que por su condición misma, sólo pueden decir lo que piensan hacer y esperar a que los elijan para poder hacerlas realmente.

Por eso, antes que la coherencia yo me inclino por juzgar lo que cada uno piensa. Ahí, en las propuestas puntuales, en la toma de posiciones claras, en cortar la carreta e ir al grano, es que yo siento que puedo decidir cuál es el candidato de mi preferencia.

danielpachecosaenz@gmail.com

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