EL RITUAL DE LAS DOCE UVAS CONsiste en meterse doce uvas a la boca, sin masticarlas o tragarlas, identificando cada una con un propósito para el año nuevo. Si la persona logra comerse todas las uvas sin atragantarse y escupirlas, dice la costumbre, sus propósitos se cumplirán.
Disfruto mucho el ritual de las doce uvas y todo ese asunto de hacerse propósitos, porque es mi experiencia que los propósitos nunca se cumplen. Por eso siempre pido cosas producto del pensamiento deseoso, sin relación alguna con un análisis juicioso de la realidad. A continuación les comparto los pensamientos silenciosos que pronunciaré cuando me coma mis doce uvas, con la advertencia de que son originalmente pensamientos silenciosos que nunca tuvieron la intención de ser pronunciados en voz alta. Entonces, por favor léalos en silencio.
Primera uva: No escribiré cosas ofensivas, medio inventadas, de mal gusto y que a nadie salvo a mí le parecen chistosas.
Segunda uva: Escribiré un libro de autoayuda llamado Cómo comerse a una burra sin butaco, que revele la fórmula para superar los retos humillantes de la vida guardando la mayor dignidad posible, para que Lucho Garzón y D’arcy Quinn hagan el prólogo a dos manos.
Tercera uva: Relocalizaré la residencia presidencial, a Medellín, para que Lina vote sí en el referendo.
Cuarta uva: Liberaré a los secuestrados utilizando sicología inversa para persuadir a las Farc de que son ellos los que están retenidos en las selvas de Colombia.
Quinta uva: Convenceré a Uribe para que deje pasar a Iván Cepeda de las puertas del Ubérrimo y lo invite a meterse a la piscina.
Sexta uva: Contribuiré a que Fajardo sea presidente convenciendo a los gringos de que permitan que Don Berna pague el resto de su condena como asesor de campaña.
Séptima uva: Ayudaré a la reconciliación nacional enganchando a Felipe Zuleta con Jerónimo Uribe.
Octava uva: Encontraré al menos una persona que quiera hacer un acuerdo político con Petro.
Novena uva: Lucharé por la libertad de prensa haciendo gestiones para que a Claudia López la dejen volverse comentarista destacada en eltiempo.com.
Décima uva: Zanjaré la polémica abierta por María Isabel Rueda con una pelea en el lodo entre Juanes y Shakira.
Onceava uva: Le salvaré el mandato a Samuel Moreno, llevándolo al circo de Kiko y cambiándolo por Carlos Villagrán (el actor de Kiko). Con la Capitana acordamos que esta era la única forma de mejorar la imagen del alcalde y terminar su mandato sin dilapidar el capital político de la Anapo.
Doceava uva: Invitaré a Obama al Chocó para que lo elijan como el primer gobernador blanco. Falta ver si sale honesto.
Dependiendo del tamaño de las uvas, a veces puedo tragarlas, a veces me atraganto. De cualquier forma, las fantasías que propongo como propósitos nunca se han cumplido. Seguro este año nada va a cambiar. Por el 2010, ¡salud!