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Un Congreso de EE.UU. republicano en 2015

12 de mayo de 2014 - 10:07 p. m.

El próximo presidente de Colombia muy seguramente tendrá que gobernar con el Partido Republicano al timón del Congreso de EE.UU.

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Esta semana el Laboratorio de Elecciones del Washington Post publicó su pronóstico probabilístico para el resultado de las elecciones al Senado de EE.UU. El modelo predictivo utiliza los resultados electorales entre 1980 y 2012, combina variables como el crecimiento económico y el partido del presidente en la Casa Blanca, entre otros factores. El pronóstico para el Senado, la Cámara del Congreso que hoy controla el partido del presidente Obama, es poco alentador para los demócratas: la probabilidad de que sea retomado por los republicanos es del 82%. Por otro lado, es casi un hecho que la Cámara seguirá teniendo una mayoría republicana.

¿Qué significa esto para el próximo presidente de Colombia? Varios conocedores del Congreso y de cómo funciona Washington concuerdan en que un Congreso republicano no cambiará la tendencia creciente de apatía de parte de los estadounidenses acerca de qué sucede en el mundo. Una encuesta reciente sobre la crisis en Ucrania encontró, por ejemplo, que el 56% de los encuestados en EE.UU. pensaba que Washington no se debería “involucrar demasiado”. El de hoy no es el Partido Republicano de Reagan, eso está claro. Además, los republicanos de hoy son más tacaños que nunca. Su obsesión con reducir el gasto fiscal elimina cualquier sueño de aumento de ayuda, bien sea para la paz o para la guerra.

Lo que nos lleva a dos escenarios, los más probables de las elecciones en Colombia. Si el presidente es Santos y se firma la paz con la guerrilla, la opinión general, de personas como Michael Shifter, del Diálogo Interamericano, es que el compromiso amplio que ha logrado el Gobierno actual con ambos partidos en EE.UU. aseguraría que el grueso de los republicanos siga apoyando el proceso. Más allá de un mayor ruido de algunos de los congresistas más radicales, tipo Ileana Ros-Lehtinen, el ingreso de las Farc a la vida política colombiana no sería un punto de tensión con el establecimiento de Washington, siempre y cuando el proceso tenga un marco digerible, que tenga en cuenta a las víctimas y no se pueda caracterizar como una amnistía completa.

Un pequeño escollo podría en últimas abrirse en el tema de las extradiciones de los miembros de las Farc, según otros menos optimistas. “Los republicanos ven la extradición como un tema compartido, en el que Colombia no tiene autonomía”, me dice una persona con un conocimiento íntimo de las relaciones de Colombia con el Congreso. Y aunque nadie espera que estas órdenes sean canceladas por Washington apenas se firme la paz, sí tendría que haber un proceso para ocuparse del tema en el mediano plazo.

Por otro lado, sería Zuluaga, el candidato de Uribe, quien pueda tener más problemas con el Congreso de EE. UU., más allá de que los republicanos estén en la mayoría. Aunque Uribe tiene grandes aliados, también logró cultivar un grupo de opositores importantes, que heredará Zuluaga. El tema de las violaciones a derechos humanos volvería a ponerse en frente de la agenda, y su elección sería vista como un retroceso de Colombia hacia el camino de fin del conflicto, con el que Santos ha encantado a Washington.

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