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El amor es

29 de junio de 2012 - 08:51 p. m.

El estado de conciencia no se decreta. Camina, surge, aparece y se esfuma. Inabarcable y escurridizo, un estado del ser puede ser cualquier cosa porque habita en todo centímetro.

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A veces se oculta detrás de la ética, de alguna técnica o se mueve en la rapidez de una neurona. Toda observación le pertenece y nace en un más allá inconsciente e imaginado.

Así, el amor también viene siendo un estado de conciencia. Es un estar con los deseos propios y del otro, un hilo de transacciones que se enreda en las alcobas, las notarías o las infidelidades. Una puerta que se abre sin avisar. Muy cerca de lo efímero, es lúdico y emotivo, circula en la memoria y se mantiene en el cajón para evitar los asaltos. Bolsillos, aretes, perfumes y recuerdos seducen el alma de otro. Ambiciones, dudas y posesiones, le pertenecen al cuerpo enamorado todos los días. Hay amores cojos y ciegos que predican verdades alejados del qué dirán.

El amor es percepción. Es el color de los ojos que observan o el violeta del atardecer cuando nace un arco iris. Es también la sensación de la nocturnidad y sus estrellas o el olfato de un jazmín desprevenido. A veces recorre la espalda, vértebra por vértebra, para abrir los pulmones y hacer de las caderas su casa. El amor existe cuando nos ven o cuando el tacto nos intercepta.

Perderse en el perdón de sí mismo y atravesar el miedo para olvidar el odio es también parte del amor, aquél estado de conciencia que arde en compasiones por extraños dejando atrás los fervores. Puede ser la sabiduría del acto fraterno o el deseo volcado al servicio, vestido de santuario o con trapos de algodón teñidos en azafrán. El amor es más que esto. Puede ser la mística de un aprendiz o la quimera del gurú. Como estado de conciencia es inimaginable, intangible e indefinido y, por qué no, tan perseguido como anhelado. Es libre.

Ese estado consciente y expandido es la pulsión de una vida sublimada y mágica, es el dibujo de un infinito que no nace y que no muere. Y aunque ese estado de conciencia se construya, se defienda, se imagine, es en la simpleza de toda unión cuando el amor se afianza como ética de vida, amarra el espacio, el tiempo y las venas.

otro.itinerario@gmail.com

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