Hay mundos paralelos configurados con colores, seres exóticos y leyes incomprensibles. Mundos que se componen de dioses y ángeles vestidos de ropajes variados, según las modas de los tiempos y las culturas.
Mundos que se dedican a crear intenciones para que los mortales puedan sobrevivir. Mundos paralelos que decretan diezmos para los perdones, las culpas o cualquier otro menester. Ciudades imaginadas y difusas donde los rectores son tan morales como sus barbas y tan lejanos como sus dialectos.
Mundos inventados y coloreados según el estado de ánimo de quien los describe, con la certeza inútil de creerlo su verdad. Circuitos y puertas que al llegar exigen códigos secretos y comportamientos solemnes, con venias o listado de buenas obras. Puertas que se abren o se cierran para dar pie al castigo eterno o a la dicha anhelada. Mundos de unión y dolor que atrapan a los adeptos y persiguen a los descreídos.
Pero es obviedad que por más vitales y ciertos que puedan llegar a ser los otros mundos, es en este en el que vivimos. Mundo injusto, diverso, limitado y desafiante. Mundo para indignarse y rezongar o caminar y buscarle los vericuetos a los amores. Un mundo de decisiones y apuestas que pueden durar hasta ocho décadas o el segundo en la muerte. Mundo donde las acciones son tropiezos o renovaciones cuando se prenden las velas, se bajan las estrellas o se abren los brazos para recibir el sol. Es este el mundo donde el pan es la delicia mañanera y el agua la penuria de muchos.
Pies a tierra, vinos sin intermedios, cabeza cierta, gozos de besos y apuestas fieras por los demás, porque este mundo se merece los conjuros para que toda vida supere necesidades, sufrimientos y desigualdades. Es en este mundo donde se une lo desunido y se perciben los dorados de los lotos o las sutilezas de los jazmines. Cuerpo, respiración y planeta, son los mundos que habitamos para darle disculpa misteriosa al paraíso. Es aquí donde el chocolate no es una quimera y los futuros no son una fecha anual sino un infinito viajar. Es este el mundo que sospechamos y no otro.