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Pensar en grises

04 de marzo de 2011 - 10:00 p. m.

Comprender el camino de la infinitud provoca mareo y pánico.

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Nuestras mentes son aún el rezago de viejas mentes binarias que no han visto la amplitud que existe entre el uno y el dos. Optamos por movernos en el rango de los polos opuestos y de las dualidades. O esto o aquello. O blanco o negro. O arriba o abajo. O es mío o no puede ser tuyo. O vives conmigo o vives sin mí. O me quieres o no. Él o ella. Lo bueno o lo malo. El cielo o el infierno. Lo divino o lo perverso.


Escoger es ver infinitud de posibilidades y pensar en grises es tarea de alta filigrana. Requiere de paciencia, de escucha, de compañía, de humor, de flexibilidad y generosidad. Pensar en grises obliga a un mínimo de respiro para no adherir a un lado único aunque parezca completo y claro. Pensar en matices atrae la aventura, el desequilibrio, la innovación y busca la comprensión de lo diferente, de lo extraño, de lo diverso, de lo desconocido. Pensar en grises es tan apasionante como la indecisión y un amante clandestino.


Maravilla la vida que se viste con colores, prismas, sutilezas, indefiniciones, tránsitos y movimientos. Visos que hacen de una conversación cualquiera los infinitos caminos del destino y atención al instante que insiste en enterrar las ideas con esclerosis. Propiedades y posesiones, correctos e incorrectos, esto o aquello, que al ser vistos con el lente de la dupla tienen poco sentido para un modelo vital que ha decidido mutar para verse a sí mismo de ampliados efectos y de cotidianas incertidumbres. Mundo globalizado que avanza hacia un paradigma de flujos y no de stocks, de relaciones y no de estaciones. Estos tiempos y sus desafíos muestran la enorme oportunidad de mantener un espectro ampliado para poner ante el espejo de lo posible toda decisión por la libertad.


Y es cierto, sin ser definitivo, que las decisiones diarias nos ponen contra la pared, como también resulta auténtico que azares y giros del destino sólo buscan mostrar el otro lado. Mundo cotidiano imaginado que no le pertenece ni a una pared ni a la otra. Mundo de amores que, cada vez más, se exploran desde las indefiniciones, desde las fronteras y desde los gozos dolorosos. Mundo de amores expandidos y magníficos que admiten, cambian, modifican, abren e incluyen. Bienvenida la confusión en este momento en que languidece el paradigma de cara o sello.


otro.itinerario@gmail.com

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