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Visionarios

14 de junio de 2013 - 06:00 p. m.

Reconocer límites es síntoma de cordura y andar con los pies en la tierra es como encontrar realidades.

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 Para muchos un paso después de otro lleva tanto a lo conocido como a lo previsto. Se obtienen los resultados esperados y el tiempo es la variable de la obediencia. Así, la otra orilla es una certeza.

Pero los que se sueñan a sí mismos como seres distintos no saben de líneas rectas. Identifican sus fronteras, sus límites y se mueven transitando más allá de las zonas de comodidad. Abrazan sus emociones porque las escuchan y empujan sus rendijas desde las percepciones que no les son científicas. Hacen de sus pensamientos simples servidores y en sus cuerpos anclan nuevas informaciones para volverse un nuevo ensayo de sí o un manojo de células renovadas. Son espirales.

Visionarios son aquellos que se preguntan y se buscan en sus propias alucinaciones, pero ni saben cómo ni tienen un cuándo. Parece fácil. Saben que no hay respuestas únicas, ni lo familiar es un prediseño. Parece simple. Saben que sus vidas caminan en la incertidumbre y exploran las brechas. Parece sencillo. Visionarios son esas mujeres, hombres, niños, ancianos que no les creen a sus obstáculos o le apuestan a construir otras libertades. Tampoco saben de temores o de sumisiones. Exploran las trochas, ven lo pequeño, se esconden de sus miedos, saltan a lo desconocido y abren sus corazones. Los innovadores tienen otros ojos, otros oídos y hablan otras lenguas. Saben de mundos paralelos y viven lo imposible. Saben que la realidad es ilusión.

Pero los verdaderos visionarios se deben a otros y no sólo a sí mismos. Son líderes sin caudillismos y abren los cerrojos para que otros vuelen. Reconocen que su fuerza no es un bien de uso privado y se dan con la generosidad de una acción liberadora. Aprenden a hacerse a un lado, muestran los desafíos, ven lo que otros no ven, preguntan, indagan, escuchan y ponen el dedo en todas las llagas. A veces son crudos, a veces silenciosos, pero siempre desanudan los vericuetos del statu quo. Investigan, aceptan y vuelven a desacomodarse. Colaboran. Hacen de sí mismos una ofrenda. Visionarios somos todos o ese anónimo que no mira atrás ni tiene soluciones.

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