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Sopitas para enfermos

19 de agosto de 2011 - 06:29 p. m.

Pertenezco a la generación de niñas que tuvimos que sufrir la cruzada pediátrica de sustracción de las amígdalas, como solución a nuestro cuadro metabólico de infantas en crecimiento.

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Si bien en asuntos de salud el destino se ha portado conmigo magistralmente, jamás olvidaré mi remota entrada al gélido quirófano y sobre todo las frías sopas de mi posoperación. La calidad gastronómica de la comida de clínicas y hospitales es sencillamente espantosa, generando siempre rechazo ante ojos y estómagos de los comensales sanos. Convengamos: las sopas maternas preparadas en casa para hijos enfermos poseen un toque de sabor que evidencia la importancia del cariño en el resultado final de las recetas.

En mi casa, el espectro de aquellas sopas era bastante amplio, pues dependiendo del tipo de dolencia, huevo, cilantro, papa, aceite de oliva, gotas de limón y otras tantas vituallas hacían presencia en la preparación de turno. Hoy en día, ante la ausencia de mi madre, cada que me enfermo (léase guayabo descarriado) procedo a la preparación de una de sus tantas sopas, a riesgo de que se me considere mujer de vida horizontal, puedo asegurar que hoy tengo en mis haberes un prolífero recetario que algún día plasmaré en una sencilla cartilla. Al azar voy a presentar dos de ellas. La primera, perteneciente a la cocina del Valle y, la segunda, recibida en los alrededores de Medellín, en una pequeña casa de campo rodeada de acelgas. En cuanto a la primera se llama sopa de pandebono y se prepara en época de vigilia. Los ingredientes son para 6 personas son 8 tazas de agua; 6 huevos; 6 pandebonos; 1 taza de hogao; 1 pocillo de cilantro picado, sal y pimienta al gusto. En una olla grande se pone a hervir el agua con el hogao, la sal y la pimienta. Cuando rompa a hervir se le añaden las claras de huevo, una a una, y se revuelven. Luego se ponen los pandebonos cortados en tiritas y, finalmente, el cilantro. Para servir se le pone una yema a cada porción. La segunda se hace en un abrir y cerrar de ojos y sus ingredientes para 4 personas son: 4 tazas de agua; 1 taza de leche; 2 tallos de acelga; 1 puerro; 2 ramitas de eneldo; 1 zuchini mediano, 1 hoja de laurel; 1 cubo de caldo; 1 cucharada sopera de mantequilla, sal y pimienta al gusto. Se pican en trozos muy pequeños la acelga, el puerro y el zuchini. Se sofríen en la mantequilla y se ponen en un perol grande con el caldo concentrado, las ramitas de eneldo y el laurel. Se dejan cocinar hasta que estén tiernos. Finalmente, se añade la leche y se salpimienta al gusto.

Creo no equivocarme si les aseguro que son dos sopas benditas para el malestar del guayabo. Atrévase a amanecer fuera de su casa, pero cual celular o tarjeta de crédito, no olvide meter en su cartera cualquiera de estas dos recetas… Estoy segura de que me recordará en sus oraciones cuando vaya de regreso a casa.

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