Después de unas semanas de casi total cuarentena, en Colombia estamos empezando a relajar las medidas de aislamiento. ¿Qué tan rápido hacerlo? Es importante decidirlo porque los protocolos que está estableciendo el gobierno para que algunos sectores puedan reiniciar actividades no serán infalibles: siempre habrá algunos casos de contagio y funcionarán mejor en algunos lugares que en otros.
El criterio que yo propongo para calibrar las medidas de aislamiento es apuntarle a que la tasa de ocupación de las unidades de cuidados intensivos (UCI) de las grandes ciudades no supere 90 %. Si la ocupación de las UCI supera esa cota se corre el riesgo de que mueran individuos que podrían haberse recuperado si hubieran recibido la atención necesaria.
El gobierno nacional está buscando relajar gradualmente el confinamiento para que regrese a trabajar el mayor número posible de gente. Como en Colombia hay tan sólo 5.539 UCI para adultos, esta es la principal restricción para que ese relajamiento no produzca muertes innecesarias. Suponiendo que el uso promedio de esas UCI sea 90%, y la estadía promedio 10 días, las medidas de aislamiento tendrán que durar como mínimo 27 meses, a no ser que llegue antes una vacuna o se amplíe rápidamente el parque de UCI. Lo anterior teniendo en cuenta la población adulta del país (33,5 millones) y la probabilidad de que si un adulto se enferma necesite una UCI (1,75%).
¿Por qué esos 27 meses son un mínimo? Porque, a menos que se consiga antes una vacuna y se aplique masivamente, 27 meses sería el tiempo que tomaría que, sin que se desborden los hospitales, 70 % de los adultos haya estado contagiado y recuperado, de forma que todo el país haya adquirido la “inmunidad de manada”. Este es el momento en que la posibilidad de contagio se reduce y el virus tiende a desaparecer (es decir, la tasa de contagio, R0, cae por debajo de uno).
Pero llegar a la inmunidad de manada implica que haya un gran número de muertes, aunque no se desborden los hospitales. Muchas de esas muertes pueden evitarse si se adoptan métodos efectivos de identificación y aislamiento de los infectados. En la medida en que esto se logre serán muchos menos los muertos pero, como resultado, la duración de las medidas de aislamiento superará los 27 meses, hasta que se consiga la vacuna.
Usar la tasa de ocupación de las UCI como criterio para graduar el aislamiento implica aceptar varias cosas. Primero, que el objetivo de eliminar totalmente el contagio ya no es viable. Lo máximo que podemos hacer es detectar y aislar efectivamente a cuantos infectados se pueda, para ganar tiempo hasta que tengamos una vacuna.
Segundo, implica aceptar que la variable objetivo de una política cualquiera debe ser objetiva, fácil de medir y libre de manipulación (por eso la variable objetivo de la política monetaria es la tasa de inflación). Recuérdese además que la ocupación de las UCI es la principal restricción para conseguir el objetivo de que la gente regrese a trabajar sin que haya muertes que podrían evitarse.
Y tercero, implica reconocer que si la variable objetivo de las medidas de aislamiento es mantener la tasa de ocupación de las UCI por debajo de un máximo en todo el país, entonces la severidad de las medidas de aislamiento no puede ser la misma en todos los lugares ni todo el tiempo. Las medidas pueden ser menos severas en las ciudades que tienen más UCI y en donde los alcaldes consigan métodos más efectivos para evitar el contagio (recordando que las grandes ciudades deben ayudar a atender contagiados de las regiones aledañas). Y eso lo descubrirán monitoreando el efecto de esos métodos en la tasa de ocupación de las UCI.
Sería aventurado darles esa libertad a todos los alcaldes (hay ocho departamentos y muchas más ciudades donde no hay siquiera 20 UCI), pero es razonable que haya flexibilidad en las grandes ciudades, que tienen capacidades administrativas y de control. Esto no significa que cada ciudad adopte sus propios protocolos, sino que pueda calibrar el rigor con que los aplica y vigila y, sobre todo, pueda experimentar en el margen para descubrir más rápido cuáles son los métodos más eficaces. Es mejor que haya cierta competencia entre ciudades que pretender que el gobierno central es omnisciente y todopoderoso. Con el objetivo que yo propongo las ciudades tienen incentivos más fuertes para ampliar la oferta de camas hospitalarias y UCI, lo que llevará a reducir el número de muertes.
Dos aclaraciones. El impacto de las medidas de detección de infectados y de aislamiento sobre la tasa de ocupación de las UCI no es inmediato: debe tener un rezago de al menos tres semanas, dado el ciclo normal del contagio y la enfermedad.
Finalmente, que se pueda medir fácilmente la ocupación de las UCI no significa que puedan relajarse los esfuerzos de detección de la infección y de sus canales de contagio. Al contrario, hacer más y más pruebas es esencial para evitar muertes y para que las medidas de aislamiento pueden concentrarse más en los infectados y menos en la población en general.