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Rectificaciones cambiarias

14 de junio de 2013 - 06:00 p. m.

En los últimos días se observa grandes alteraciones de los índices comerciales y flujos de capital de América Latina y Colombia. El país experimenta las alteraciones de un sistema fundamentado de revaluación y el ingreso de inversión extrajera. El modelo le dio una cierta actividad a la economía a cambio de hacerla más vulnerable.

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Como lo señalé repetidamente, el país operó durante varios años con una burbuja que no era sostenible. De un lado, la entrada de capitales ocasionaba una revaluación que se manifestaba en un déficit en cuenta corriente que se contrarrestaba con el crecimiento del crédito por encima del producto nacional u la valorización de activos. De otro lado, la revaluación generaba expectativas que inducían más entradas de capitales que acentuaban la revaluación. Se configuró un círculo vicioso de revaluación, entrada de capitales, déficit en cuenta corriente, explosión del crédito y alza de los precios de los activos. 

La primera ruptura de la burbuja se presenta a mediados del 2012, cuando el crecimiento del crédito se reduce drásticamente y los precios de los activos, en particular de los bonos y las acciones, entran en la fase descendente. Y en este momento se está cayendo la parte restante. La revaluación del tipo de cambio llegó a su fin porque físicamente no podía bajar más. En la mayoría de los bienes transables los precios internos son superiores a los externos; su sobrevivencia pende de las dadivas oficiales. Por lo demás, la caída de las exportaciones en el primer trimestre, la baja de la inversión extranjera y los insucesos del TLC cambiaron expectativas internas de los agentes económicos. A su turno, los anuncios del presidente de la Reserva Federal de suspender las emisiones monetarias y elevar las tasas de interés confirmaron las perspectivas externas. De una vez por todas, los inversionistas advirtieron que las ganancias de la revaluación en el futuro serán pérdidas de la devaluación. En consecuencia, se movilizaron a trasformar los activos en moneda nacional en dólares provocando la reversión de la  tendencia hacia la devaluación. 

La burbuja deja la destrucción de la industria y  la agricultura y un déficit en cuenta corriente de 7% del PIB en términos reales generado por la sustitución de la producción por las importaciones. La economía está expuesta a una fuerte contracción de demanda efectiva que puede ser agravada por las secuelas posteriores al desplome. La salida de capitales está ocasionando una severa contracción del crédito en moneda nacional que ha acentuado el desplome de los precios de los activos, reducido los rendimientos de las pensiones y presionado la tasa de interés al alza. El deterioro de la economía que se percibió en el último año y se amplió en el primer semestre, continuará en el segundo. El producto nacional crecerá 3%.

El Banco de la República está a la deriva. En aras de influir el tipo de cambio bajo la tasa de referencia a 3,15%, y el mercado registra rendimientos del doble en los TES y los títulos de renta fija.

La economía está expuesta a grandes revaluaciones que destruyen la industria y la agricultura y causan déficits en cuenta corriente insostenibles y grandes devaluaciones que deprimen la producción y el empleo. La revaluación no podía dejarse al arbitrio del mercado y, menos, pretender que la reparación del error se realice dentro del marco de tipo de cambio flexible que lo causó. El camino de rectificaciones tenía que arrancar por modificar el régimen cambiario y limitar los ingresos de divisas de la inversión extrajera. El peor de los mundos es una devaluación causada por la salida del ahorro y las sugerencias foráneas.

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