Comenzó la cuenta regresiva para la posesión de los mandatarios territoriales elegidos el pasado 25 de octubre.
Seguramente muchos ya comenzaron a conformar sus equipos de trabajo, a estudiar los principales problemas y necesidades de sus municipios y departamentos y a definir los lineamientos de los planes de desarrollo y de ordenamiento territorial, que deberán convertirse en la hoja de ruta de su gestión durante el próximo cuatrienio. En estas decisiones confluyen un sinnúmero de factores: desde los presupuestales, pasando por los técnicos, las propuestas de electorales, hasta los que se derivan de los compromisos adquiridos durante las campañas —con los electores por supuesto, pero también con financiadores, jefes políticos, amigos, etc.—, algunos de los cuales pueden obstaculizar políticas pensadas en beneficio de las comunidades.
Como sucede en muchos frentes, pero especialmente en la gestión pública, uno de los mayores riesgos para un buen desempeño es la improvisación. En muchas ocasiones ésta se impone, entre otras porque los nuevos mandatarios consideran que “el borrón y cuenta nueva” es la mejor opción. Esto se refiere no solamente a políticas y proyectos en curso, sino al desconocimieno de estudios e información que puede guiar a los gobernantes para tomar mejores decisiones. Por ejemplo, recientemente se publicó el Índice de Progreso Social 2015 Colombia para diez ciudades del país —donde viven cerca de 17 millones de colombianos— elaborado por una red de organizaciones del mismo nombre (http://bit.ly/1IhgLup). Este trabajo presenta información relevante sobre el progreso social, una dimensión fundamental y complementaria a la mirada sobre desempeño económico de las ciudades que ha predominado en el pasado. Y les permite a los nuevos mandatarios tomar decisiones fundadas para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y alcanzar el desarrollo inclusivo y sostenible mediante la identificación de los avances, logros, fortalezas, y también de brechas en dimensiones relacionadas con seguridad personal, sustentabilidad ambiental y oportunidades. Esta última, en particular, incluye variables que no suelen ser objeto de medición a nivel de ciudades, como son los derechos pesonales, libertad personal y de elección, tolerancia e inclusión, entre otras, todas ellas fundamentales para la implemenaión de los acuerdos para el post conflicto.
Otras fuentes de información relevantes para la toma de decisiones son los Índices de Transparencia de las Entidades Públicas de Transparencia por Colombia, que identifican los riesgos de corrupción en la gestión administrativa de los departamentos y sus capitales (http://indicedetransparencia.org.co/) y las agendas Ciudadanas por la Paz y la Transparencia de siete ciudades, que a partir de un proceso de construcción participativa buscan “brindar elementos para que la transparencia, la lucha contra la corrupción y la paz se incorporen (…) en la elaboración y aprobación de los prósimos planes de desarrollo territoriales” (http://bit.ly/1X3wNAK).
Información de calidad, pertinente y oportuna es esencial para una gestión eficaz y eficiente y para evitar la improvisación o el retraso injustificado de obras. Colombia ya cuenta con un buen acervo para sustentar decisiones públicas y para prevenir errores.
Directora Ejecutiva Transparencia por Colombia