El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Lo que el dinero no puede comprar

05 de febrero de 2014 - 11:00 p. m.

Lo que el dinero no puede comprar es el título de un libro escrito por el profesor de la Universidad de Harvard Michael J. Sandel, que fue recientemente presentado en Colombia.

PUBLICIDAD

En él, el autor plantea los dilemas éticos que enfrentan las personas cuando deben o deciden ofrecer dinero u otro beneficio —tangible o intangible— para acceder a determinados bienes o servicios por encima del valor establecido. A manera de ejemplos, para no tener que hacer fila para comprar una boleta de un concierto, para conseguir una mesa en un restaurante, para obtener un cupo en una universidad o colegio, para sacar una buena nota, para ser atendido en un hospital, para hacer un trámite, para no tener que pagar una multa, o para obtener información privilegiada o de uso y acceso restringidos.

Ante cada situación similar a las mencionadas, ¿qué condiciones justifican privilegiar las leyes del mercado sobre otro tipo de consideraciones o normas sociales, éticas o legales? ¿Cuál debe ser el margen de tolerancia —si lo hay— frente a estas actuaciones? ¿Debe primar el bien común? Es decir, ¿qué no puede comprar el dinero?

Por supuesto las respuestas no son fáciles y seguramente es imposible llegar a consensos sobre todas ellas. Para muchas personas, actuaciones que no son abierta y explícitamente ilegales, como puede ser comprar un puesto en la fila de una entidad pública, o que no afectan el bienestar de los demás, porque lo que está en juego no parece tener mayor relevancia, no generan estos dilemas. Sobre lo que no debería haber ninguna discrepancia es que en un Estado Social de Derecho los límites los definen el cumplimiento de la ley y la Constitución y el respeto de los derechos fundamentales de los ciudadanos.

Esto adquiere particular relevancia en el contexto de lo que parece ser un nuevo escándalo de interceptaciones ilegales por parte de particulares y de miembros de las Fuerzas Armadas a personas. En este caso, cuyos detalles apenas se empiezan a conocer, y que hasta ahora generan muchas más preguntas que respuestas, aparentemente el dinero —o en su defecto otro tipo de lucro— se utilizó para comprar un “bien” muy valioso para quien lo posee y oneroso para quien lo pierde, como es la información sobre personas cuyas actividades son de interés para ciertos individuos o instituciones. Para lograr unos objetivos, que aún no se conocen con certeza, se pusieron en riesgo la vida de personas y la posibilidad de que el país avance en el camino de la búsqueda de la paz, se violaron derechos fundamentales de las personas, la ley y la Constitución. Es decir, se transgredieron todos los límites ética y moralmente admisibles sobre lo que el dinero puede comprar.

Conoce más
Ver todas las noticias