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No son manzanas podridas ni falsos positivos

02 de julio de 2020 - 12:00 a. m.

ONU Mujeres define el feminicidio como “el asesinato de una mujer por el hecho de serlo, el final de un continuum de violencia y la manifestación más brutal de una sociedad patriarcal (…) El feminicidio hace parte de las múltiples y complejas violencias contra las mujeres, y no puede entenderse solo como un asesinato individual, sino como la expresión máxima de esa violencia, en la que el sometimiento de los cuerpos de las mujeres y la extinción de sus vidas tienen por objetivo mantener la discriminación y la subordinación de todas”.

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La violación de una niña indígena por siete miembros del Ejército Nacional es una de las formas más brutales de agresión contra las mujeres. No solo por tratarse de una menor de edad y por la sevicia con la que actuaron quienes la violaron, sino porque en teoría ellos tienen la obligación de proteger la vida y honra de los ciudadanos. Esta tragedia va a dejar cicatrices indelebles en el alma y en la vida de esta pequeña mujer, la de su familia y la de su comunidad. Y de todas las mujeres que saben que no están a salvo y que mañana podrían ser ellas o sus hijas.

En su última columna (“Espíritu de cuerpo”, en Losdanieles.com), Daniel Coronell recordó que esta no es la primera vez que miembros del Ejército Nacional se han visto involucrados en hechos de violencia contra niños y niñas. La revista Semana, por su parte, reveló que una niña de 15 años de la comunidad nukak makú habría sido abusada sexualmente por un grupo de uniformados hace unos meses, en Guaviare; pero ellos no son los únicos.

La violencia contra las mujeres no para. Como dijo la representante de ONU Mujeres en Colombia, Ana Güezmes, en una entrevista con Efeminista, “las cifras revelan la persistente pandemia de violencia debido al género no solamente por su magnitud, pues tres de cada diez mujeres en Colombia son víctimas, sino también vemos altísimos niveles de impunidad. No solo es una pandemia en el sentido de magnitud, sino también desde la omisión”.

Por eso no debemos tolerar más anuncios de “exhaustivas investigaciones” que no llegan a nada, ni más “sanciones ejemplarizantes” que se quedan en palabras, ni más excusas de que son unas pocas “manzanas podridas”. Sobre todo, no más impunidad. ¿De qué sirven más leyes, más allá de producir réditos políticos, como la de cadena perpetua para violadores de niños que aprobó hace unos días el Congreso, cuando la impunidad en los delitos contra las mujeres y los niños es alarmante? Según ONU Mujeres, apenas el 13 % de los feminicidios en los que se inicia una investigación terminan siendo juzgados. Otras fuentes indican que en Colombia tres de cada diez mujeres son víctimas de violencia; que cada 36 horas muere una mujer que había denunciado maltrato; que, de 20 casos ocurridos en los primeros 45 días del 2020, solo el 50 % de los victimarios fueron capturados por las autoridades y llevados ante un juez, el 25 % fue identificado pero está prófugo y del restante no se tiene identificación.

Llegó la hora de gritar hasta que se haga justicia y estos delitos no queden en la impunidad, al unísono con las mujeres del colectivo feminista chileno Las Tesis y millones de mujeres en el mundo con El violador eres tú.

Pregunta: senadora María Fernanda Cabal, ¿si a una de sus hijas la violaran, usted también afirmaría que fue un falso positivo?

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