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Daniel, la vaca y Mumba

17 de septiembre de 2016 - 09:00 p. m.

Daniel es un tipo importante, sabe varios idiomas, es ilustrado, de gran personalidad y muy voluntarioso hasta el punto de que a grito pelado dijo que quería llevarse a su casa una vaca inmensa con unos cuernos increíblemente largos. Esto ocurrió el día que nos citamos en el zoológico.

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Aclaro: Daniel es mi nieto y tiene un año y medio.  Dentro de las muchas lenguas que maneja está el Mumba.  Cuando nos encontramos toda la familia en Artis, el zoológico de Ámsterdam, me vio y lo primero que dijo fue “Mumba”.  Su ojos bien vivos y con una sonrisa para desarmar a cualquiera, me hizo sentir el preferido.  Casi, casi se me salieron las lagrimas.   El problema surgió cuando me di cuenta que a todo lo llama “Mumba”: a los árboles, a los pájaros, a los trenes, a los carros, a las bicicletas.  Pasé de abuelo orgulloso a estadio número tres del reino vegetal, algo así como entre ameba y tiranosaurio.  La cosa llegó a mayores cuando nos encontramos frente al gorila o sea “Mumba”.  Esto colmó la copa.  Con el ego muy herido ya le iba a empezar a decir: “Mire jovencito, a ver escoja o el gorila o yo”, pero una vocecita interior me dijo “quédese callado Aparicio no vaya y sea que escoja al gorila”.  En cuanto a la idea de llevarse la vaca, el papá fue muy claro: “Mire Daniel, nos llevamos la vaca, pero ella come y usted no. ¿Queda claro?”  Daniel entendió que el negocio le estaba saliendo mal y se transó por un juguito de naranja en el restaurante cercano.

El zoológico, llamado Artis, tiene 178 años de existencia.  No se trata de un lugar para ver  la manada de elefantes o de leones y leonas o cientos de animales que dan pena por  su encierro, su hacinamiento.  En este pedazo histórico de Ámsterdam todo tiene una medida.  Un camello, unas llamas, una familia de elefantes, micos que parecen gozar de los visitantes, papagayos, el acuario, algunos reptiles, un cocodrilo grandote y así sucesivamente –ver You Tube-.

El punto importante que tiene el Artis es que está mantenido para que se les permita  a las familias un día de recreación.  Hay magníficas facilidades para que puedan cambiar a los bebés, restaurantes donde la gente menuda aprovecha a pedir toda clase de helados y el resto de comida que en casa no se permite.  Hay venta de pases para familias.  Inclusive clases para los pequeños donde se les explica la diferencia entre un herbívoro y un carnívoro, por la forma de las mandíbulas, de sus dientes, de su sistema digestivo. Hay también lo que podría ser una granja para que los pequeños caminen entre gallinas, patos y cabras. 

El zoológico comenzó por una iniciativa privada hace casi dos siglos  y hoy conserva edificios al estilo de esa época.  Está localizado en la mitad de Ámsterdam, con 14 hectáreas de terreno.  Su existencia es un indicio de esa preocupación constante para que sus ciudadanos se beneficien de las iniciativas  en favor de áreas de recreación para pequeños y adultos.

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Que tenga un domingo amable.

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