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El beso a la Rodin

26 de diciembre de 2015 - 09:00 p. m.

La visita comenzó hace unas semanas, una mañana en París fría pero romántica – qué frase Aparicio, qué frase-.

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Augusto Rodin fue el resultado de quien luchó para conseguir su sitio en la eternidad. La fuerza de sus esculturas lo dicen todo. Entre las más emblemáticas están el Beso, el Pensador y la Puerta del Infierno.

Pero no nos adelantemos, nuestro hotel estaba situado cerca al museo de Rodin. Un café bien caliente con un pan francés, en un cafecito de esquina parisiense, permitieron una mayor concentración. Siempre me he preguntado porqué pequeños lugares, sin mayor aspiración a ser elegantes, son sitios donde encuentras el rincón clave para conectarte con el mundo y nos permiten abandonar la idea de que nuestro ombligo es el centro del universo. Mi compañera me dijo: “Tienes cara de estar pensando en el Beso y no me mires así.”

-Bueno en realidad verte lista para practicar, sentir lo que vivieron los modelos que utilizó no tiene nada de malo – dije defendiéndome sin mucho éxito.

-Sí claro y verme ligerita de ropas ¿No?

Rodin y su genio no fueron tratados bien en un principio por la comunidad intelectual de París. Es decir comenzaron a rechazar sus obras. Pero la historia se fue torciendo hasta que la existencia del genio comenzó a respetarse, a tener presencia.

Una de las obras que ha recorrido el mundo es el Beso. Aquí me van a perdonar mi falta de lenguaje artístico, pero se trata de un bello revolcón. La fuerza y belleza de dos amantes dándose un beso donde la energía de lo profano se muestra al estar desnudos pero a su vez hay un querer, un amor –ver You Tube– que hacen que sea imposible evitar que el desprevenido visitante no sienta la impresión de estar cerca y lejos de un momento, unos segundos, quizás, de una pareja que experimenta ese instante eterno.

Las obras son, como todo lo de Rodin, llenas de fuerza en cualquier entorno. El Pensador –ver You Tube– a primera vista, para los vírgenes en esta materia de la escultura, se ve un hombre como echando globos, ensimismado, mirando su interior. Sin embargo, más de cerca se puede observar que es un ser tenso, su postura es algo incomoda, no la de alguien que descansa o solamente piensa. Según cuentan el personaje es Dante Alighieri, el de la Divina Comedia, el que inventó el infierno -idea mía, no me tomen muy en serio-.

Como un paréntesis, Camille Claudel fue su amante de muchos años pero la relación fue castigada por momentos emocionales demasiado intensos y conflictivos porque Rodin no quiso dejar a la mujer a la que permanecía unido sentimentalmente, Rose Beuret, lo que le hizo la vida cuadritos a Claudel: escultora también, sensacional por lo demás, fue mal vista en el mundo del arte parisiense, donde prevalecían los machos. Sus frustraciones para sacar adelante su obra, las tensiones y los rechazos fueron hiriendo su mente hasta el punto de terminar en un asilo para enfermos mentales donde murió. Nunca se conformó con estar al lado del genio que creía que era su cruz para su vida artística, a quien sobrevivió muchos años.

El bueno de Auguste, según dicen, en forma discreta siempre le pasó un dinero y trató de influir para que a ella se le diera una participación en proyectos de envergadura, sin mucho éxito. Sin embargo, la nobleza del genio se mostró cuando pidió que en el museo donde a su muerte permanecerían sus obras tuviera un espacio reservado para Camille. La familia de ésta, debido s su situación mental, decidió internarla en un manicomio a la muerte de su padre, quien siempre se opuso a que terminara en una casa de enfermos mentales. Su hermano Paul finalmente logró que se fuera a vivir a uno de estos hospitales donde permaneció 30 años, hasta que falleció en 1943.

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Volvamos a la obra de Rodin y a la Puerta del Infierno –ver You Tube-. Como todo lo del infierno, los artistas se explayan en aquel espacio donde todo es posible, es quizás el momento en que el autor tiene licencia para todo. He visto desde frescos de Miguel Ángel, hasta pinturas como las del Bosco en el museo del Prado, donde el infierno es un circo viviente. Allí le echan mano a todo, se pintan las versiones más crudas con hierros calientes y demás. En la Puerta del Infierno aparecen, entre otras, el Beso y el Pensador. Seguramente por asociación, el infierno y el resto de escenas y seres que Rodin quiso presentar en lo que sería una puerta para adentrarse a un espacio donde la soledad misteriosa del pecado según la Iglesia, es lo que merecen los más desafortunados.

La obra de Rodin es vasta. El museo alberga una parte, pero galerías y propietarios privados guardan también creaciones de este tesoro.

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Con ojos semigachos le dije a mi pareja que después de tanta intelectualidad deberíamos echar una siestecita.

-Aparicio, nunca has tomado una siesta para descansar, sólo para «eso», así es que no me vengas con cuentos, invítame a recorrer el resto de París y a un almuerzo en uno de esos restaurantes que tu conoces. Quiero unos caracoles y una copa de vino tinto de Burdeos.

-Bueno, bueno ¿pero seguro no quieres descansar?

Ver You Tube 

 

Que tenga un domingo amable y un feliz 2016.
 

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