El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

El grito

21 de noviembre de 2015 - 09:00 p. m.

Dos personas con reacciones excéntricas.

PUBLICIDAD

Uno se cortó el lóbulo de una oreja después de una discusión, el pintor holandés Vincent van Gogh (1853-1890); el otro se pegó un tiro en la mano después de un altercado con su novia, el noruego Edvard Munch (1863-1944). Ambos tuvieron vidas casi paralelas pero con diferente pincel. Fueron internados por desórdenes mentales. Hijos de familias protestantes muy religiosas. Mentes cuyo deseo era pintar y pintar para mostrar las angustias y emociones de la gente. Ese fue su principal vínculo.

Antes de seguir adelante, aclaro a un eventual lector que siempre tengo la preocupación, cuando voy a hablar de artistas espectaculares, de escribir muy simple, pues si comienzo con frases alambicadas no voy a lograr disfrutar lo que escribo y con el tiempo no voy a entender cuál era la idea.

El museo Van Gogh en Ámsterdam acaba de “invitar” a Munch a participar en la exposición “Munch: Van Gogh” para que el visitante pueda observar las interpretaciones de estos monumentales artistas sobre los estados del alma – frase mía- . Los seres humanos cargamos con esa frustración de muchas veces carecer de instrumentos para expresar amor, miedo o tristeza. La exposición se encarga de mostrar cómo estos pintores buscaron a toda costa, a través de sus cuadros, plasmar sus aflicciones. Una de las obras clave es “El grito” (1893), del pintor noruego. Este tema fue recurrente y hay varias pinturas con el mismo nombre. Es clara la expresión de angustia, de miedo.

Pero hay otros temas menos dramáticos en su expresión que muestran las inquietudes profundas de cada cual. Ver You Tube.

Las primeras obras que presentaron ambos artistas son muy diferentes entre sí. En “Mañana” (1884) Munch muestra a una mujer cuya blusa está a medio abotonar, con las manos y los pies sucios. Mientras Van Gogh en su famosa pintura “Los comedores de papas” (1885), nos deja ver el ambiente triste y lúgubre del campesino del norte de Holanda.

En los temas se pueden ver las diferencias en color y trazos. En mujeres Van Gogh es más tradicional (Mujer italiana, 1887), mientras Munch utiliza el desnudo para una idea de lo que quiere decir (Madonna, 1895). En este caso es el ciclo de la vida. A la izquierda, abajo se puede ver un embrión. En el tema de naturaleza Munch “ve” mucho colorido cuando pinta “Bosque de olmos” (1923) mientras Van Gogh llena la escena de “Maleza” (1889) con un verde que refresca, seguramente la diferencia del entorno tuvo influencia cuando se hicieron las pinturas.

Van Gogh falleció tras sólo 10 años de vida artística, poco conocido. Vendió en vida sólo una pintura. Munch tuvo una trayectoria mucho más larga como pintor y conoció el éxito. Para él, Vincent fue una fuente de inspiración. No se conocieron personalmente pero Munch sí se familiarizó con la obra del holandés.

Este tipo de exposiciones son el resultado de una organización milimétrica, con el apoyo de empresas privadas en este caso. Experiencia y capital para lograr juntar gigantes de la pintura en un mismo sitio. El Museo Van Gogh de Ámsterdam se sostiene por sí solo, sin ayuda del gobierno. Finalmente es el pueblo holandés el que se beneficia con este tipo exposiciones.

El You Tube ilustra en lo que he querido decir con muchos más ejemplos. Las imágenes son cortesía del Museo Van Gogh y el Museo Munch.

No ad for you

La exposición Munch: Van Gogh estará abierta hasta el 17 de enero de 2016. Más información en: www.vangoghmuseum.nl

Que tenga un domingo amable.

 

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias