Si usted (mujer u hombre) es de los que se levanta con el tirón de la angustia de cómo pagar las cuentas de luz, teléfono y tarjeta de crédito, el colegio de los niños, llegar a tiempo al trabajo porque está que lo botan, está demorado en las cuotas de la última vacación a Cartagena, le falta el Paz y Salvo, la inseguridad sigue rampante, el gobierno de turno ni para atrás ni para adelante, lo mismo que el anterior, su suegra va a vivir desde la semana próxima en su casa, su capital de muchos años de trabajo está en el filo de la navaja, su socio lo está tumbando con una sonrisa, le aclaro que usted no está estresado, ni deprimido. Usted tiene mucho Miedo. Resulta que estar vivo y tener buena salud han dejado de serle importante.
Una vez que el Miedo se apodera de usted, el escrito de quien le grite a las autoridades, lo defienda y le proteja la familia es su mejor lectura.
De ahí que el columnista que se vuelve vocero de la diarrea mental de quien tiene Miedo captura todo tipo de seguidores. ¿Pero qué responsabilidad tiene el periodista que sabe que eso es así? Seguro no lo van a leer si no “representa” las enfermedades y angustias del ciudadano con Miedo. Esa habilidad de vender una noticia o tema positivo tiene un mínimo espacio en la cabeza del ciudadano con Miedo. Por eso los gobiernos y en mucho caso los medios hacen lo que los romanos ofrecían cuando las cosas iban remal: “Pan y circo”.
Tengo el caso de una periodista que escribe para un importante consorcio de noticias mexicano y que optó por llevar una línea de escritos positivos, con contenido, decantados de violencia. Cómo me dijo un día “¿Para qué escribir sobre violencia, chanchullos, narcos, etc. si de eso se encargan cientos de colegas?”
Para ser consecuente con esta nota, hago una lista de reglas para quitar el miedo:
Reglas para acabar con el Miedo
No llore: Deje de chillar por todo. No tome las cosas en forma personal. Deje de quejarse.
Medite: Cuando destiné media hora diaria a la meditación antes de iniciar mi trabajo, una tía vieja y medio chiflis regó el cuento en la familia que me había pasado a una religión de ultratumba. En primer lugar no sigo ninguna religión. Y cada día hay más adeptos a la meditación. Es un momento en que usted ordena su cabeza y entiende que el “gran problema” de su vida no es el novio de su hija, un tipo con bigote semicanoso que la duplica en edad y tiene los brazos más largos que un orangután. Meditar es convencerse que usted existe como ser humano, independiente de los problemas externos.
Deje de ser víctima: Si se hace la pregunta “¿por qué me pasó a mí?” recuerde: algo debe estar haciendo mal.
Sonría: Aunque usted no crea, tener la conciencia de sonreír es una forma de desbaratar la agresión. Obvio no se trata de que se agarre a carcajadas cuando vea al jefe quien está tratando de ponerle zancadilla.
Sea responsable: Deje de echarle la culpa al vecino. Evite la costumbre de creer que todo lo que le pasa no es problema suyo. Sea serio. Usted no es parte de las circunstancias pero ellas revelan quien es usted.
No se mire tanto en el espejo: Recuerde que el espejo no tiene poderes especiales, pero el narcisismo existe. En los Himalayas a tanta miradera la llaman la enfermedad del espejo –el cuento del Himalaya es mío.
Haga buen ejercicio: No es para sacar musculito o fortalecer nalga, sino para que el cerebro se irrigue bien y no piense tantas estupideces.
Deje de sentirse viejo: La sociedad actual tiene una forma de clasificarlo. Si tiene veinte años debe hacer esto y lo otro; si tiene cuarenta- dependiendo de si es mujer u hombre- sólo le queda una vida útil de…; si tiene cincuenta vaya pensando en serio en que se le acerca la noche de las enfermedades y así el resto. No crea tanta pendejada. Hace algún tiempo conocí una mujer de 86 años quien estaba recorriendo en bicicleta 800 kilómetros, repito 800 kilómetros del Camino de Santiago de Compostela.
Deje de sentir que usted no puede salir del hoyo en que está metido: Piense que hay gente como Ramish, quien vive en la India profunda. Un hombre que se gana la vida trabajando como conductor de un rickshaw, un vehículo de tres ruedas entre moto y taxi. Créame, no sabe cómo va a alimentar a sus tres hijas en el día pero todas van al colegio, una es campeona de danza, tiene una vida donde él es su propio jefe, mantiene la confianza, es positivo, cree en sus tradiciones y tiene la ventaja de No tener Miedo. Sobra decir que consigue lo que quiere.
No controle más, por favor: Le recuerdo que la tierra girará sin su ayuda. No meta las narices en todo. Acabe con el control de familia. La gente tiene derecho a vivir su vida.
You Tube: Uno de los antidotos para eliminar el miedo es darse una caminada por el camino de Santiago que le lleva a Santiago de Compostela en Galicia. Lo caminé con mi novia. El sentido de renovacion y la importancia de tener espiritu para avanzar muy lejos en ese universo que es el ser humano, lo experimentamos de una forma intensa.
Que tenga un domingo amable