Las cortes utilizaban a la gente no favorecida por la altura, sin que ellos hubieran escogido ser pequeños, como bufones especialmente; sin embargo, el famoso pintor Diego Velázquez tiene un cuadro de Don Diego de Acedo que encierra una buena historia.
Don Diego de Acedo era gente pequeña -un enano- pero con un puesto importante en la administración de la corte del rey de España Felipe IV pues era el encargado estampar el sello real en la correspondencia. Estamos por allá en el año 1636 cuando pintaron el cuadro.
La Galería Príncipe Guillermo V, en la Haya Holanda, consiguió que el Museo del Prado le prestara esta obra de arte. Velázquez es un pintor muy apetecido por las grandes capitales europeas, sus obras no son fáciles de encontrar, buena parte están en el Museo del Prado, que guarda entre otras a las famosas Meninas. Un cuadro que los seguros no permiten que salga de este museo. En París, el Louvre cuenta con un solo cuadro suyo, en Holanda no hay.
Me llamó la atención el esmero con que Velázquez rodea con libros al personaje, mostrando la importancia de este servidor de la corte, dándole una visión más arriba que el resto de la gente pequeña cuyo trabajo era hacer reír y parecer unos tontos.
Esta joya de museo tiene una historia especial. Lagalería fue construida en 1774 por el Príncipe Guillermo V quien la utilizaba para mostrar a personas cercanas las obras de grandes maestros que había adquirido. Pero como algo excepcional cualquier persona interesada podía entrar y ver estas magnificas obras en tres días específicos de la semana durante las tres horas indicadas. En esa época la realeza tenía pocos miramientos por las clases populares.
Sobre la presentación del cuadro hubo consideraciones prácticas. Su tamaño es muy razonable para poder exhibirlo en este museo ya que otros cuadros del maestro Velázquez son de dimensiones más difíciles de manejar. Un aspecto curioso es que al ser examinado con rayos-X se descubrió que el pintor agregó el sombrero, que no estaba en el original, dándole mayor importancia al personaje.
Cuando tenía 18 años Velázquez fue invitado a la corte del rey Felipe IV para hacerle un retrato. Fue tal el éxito que recibió un contrato como pintor de la corte de España. El imperio estaba en su apogeo, la hija de Felipe IV se casó nada más ni nada menos que con Luis XIV de Francia, el Rey Sol. Estamos en la época de enorme influencia en el resto del mundo conocido, de ahí la importancia de las obras de Velázquez que transcendieron siglos en la línea del tiempo.
Pero hablando del pintor, siempre me ha llamado la atención su vida. Debía ser un tipo muy simpático que vendía seguridad y las relaciones públicas se le daban bien, si cabe la expresión. Simplemente el que un sevillano recién llegado a la corte de uno de los reyes más poderosos de la tierra fuera nombrado su pintor personal, no era por sus lindos ojos, como dicen. En otro momento Rubens, el gigante de la pintura flamenca, convenció al monarca para que lo dejara ir a Italia con su pintor estrella para que se untara de las nuevas expresiones artísticas, colores y temas donde el pecado y lo sacro se valían de temas mitológicos para no herir susceptibilidades religiosas.
Pero vayamos a su infancia. Velázquez fue matriculado por su padre como aprendiz en la escuela del gran maestro Pacheco, se casó con su hija y superó a su maestro sin ningún problema. O sea nuestro hombre no solo tenía la vivacidad sevillana, sino que para el amor tuvo pocos obstáculos. La Sevilla de finales del 1500 principios del 1600, era boyante. Como puerto la llegada de mercancías de ultramar le daban la atmósfera inquieta de una ciudad enriquecida por sus contactos con el nuevo mundo y, obvio, con la visión que hoy aún existe de la llamada Torre del Oro, una construcción cilíndrica donde se guardaban las riquezas de las colonias con destino a la corona. Velázquez fue un subproducto de todas estas energías. En la corte llegó muy lejos hasta el punto de que el Rey lo designó para que reconstruyera el Escorial y restaurara el Alcázar de Sevilla.
Es posible que Velázquez siga apareciendo en estas notas, pero el tren acaba de llegar a Madrid y ya es hora de terminar.
En el You Tube verá las imágenes que se explican por sí solas. Que tenga un domingo amable.