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¿Es usted una lechuga? Descúbralo

30 de abril de 2016 - 08:29 p. m.

La mañana de domingo invitaba a un paseo matinal y mi amante no dudó en ponerme un panorama que picó mi curiosidad desde el primer momento.

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Le da por describirme temas que me obligan a renovar mi actitud. Es algo como vivir el cambio diario del mundo. Es una forma de sentirnos que no somos una lechuga, sino que llevamos en nosotros la importancia de lo que es el milagro de vivir.

En este caso fue Piet Mondrian (1872-1944), un titán de la pintura holandesa. La mayor colección de sus obras se encuentra en el Museo Municipal de La Haya y el resto en manos de los principales museos del mundo.

Sigamos. El pintor tenía la idea de que la espiritualidad se podría reflejar en el arte. Es decir, dentro de una definición práctica, que uno no es una lechuga o zanahoria, sino algo más. ¡Qué frase! Y no confundir espiritualidad con religión. Lo suyo era la teosofía.

Crece uno con la idea de que el pintor o escritor deben pasar por ese lado de la vida que los lleva a experimentar nuevas sensaciones en una bohemia rampante. Largas noches de insomnio, parrandas e interminables conversaciones sobre lo divino y lo humano en las que el vino de tercera acaba reemplazando la materia gris, recitales de poemas como obras de arte que a partir de las cinco de la mañana desvanecen, la amante temporal convertida en musa, las noches en prostíbulos solicitando el favor a cambio de un poema o un cuadro y en el peor de los casos por la amistad sincera. Los ejemplos de grandes artistas con bohemia intensa están regados en la historia.

Lo que admiré de Mondrian fue que siendo un ser súper sencillo y sobrio, mantuvo vivo en él el deseo de cambio, de ver la realidad en forma diferente a través de lo que pintaba. Empezó siendo paisajista pero fue simplificando los objetos hasta convertirlos en conjuntos de líneas verticales y horizontales, en recuadros de colores básicos: rojo, amarillo y azul que combinaba con gran maestría. También diseñó, convirtiéndose en un profesional de vanguardia en este campo.

Para no convertir lo que quiero decir en una sopa seudointelectual, yo le aseguro al eventual lector que puede un día abrir los ojos y hacer lista de lo que él entiende que es estar bien: la línea recta de los logros del bienestar consumista o por el contrario la línea recta del pobre que seguirá de pobre toda la vida. Dentro de ese criterio lo felicito porque se ha unido a ser parte del sector vegetativo.

Si por el contrario está preparado para sentir que vivir cada momento que le da la vida es una razón de ser, un reto que pone a prueba su misma existencia, a partir de ese entonces comenzará a entender su lugar en este mundo. Aplicando la frase que me gusta utilizar de un escritor norteamericano: “Las circunstancias no hacen al hombre pero revelan quién es él.”

El You Tube explica lo que acabo de mencionar sobre la evolución de la obra de Mondrian.

Que tenga un domingo amable.
 

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