El eventual lector puede tomar nota hoy sobre mi lado sentimental. Nada especial, pero hay momentos en que ciertos encuentros fortuitos hacen el día. Llegué a San Juan de Luz, sin mayor objetivo. Ciudad pequeña en la costa francesa del Atlántico. Me senté en la placita y de pronto apareció el concierto del domingo –ver You Tube-. Ni mandado a hacer. Familias con pequeños como mis nietos participando de un momento especial. La brisa suave de la playa parecía precisamente de domingo. Me acordé de Celia Cruz, que en una de sus canciones mencionaba que la vida debería ser un concierto.
Cerré los ojos como para recibir los rayos del sol y despedirme de un invierno largo, frío y con viento abudante que se habia ensañado con los habitantes de este continente. Mi mente comenzó a divagar, a volar por entre los azares de la historia. San Juan de Luz fue colocado en la historia universal por un hecho que cambiaría los destinos del mundo entre los siglos XVII y XVIII.
Pero antes mencionemos lo que pasaba en una fecha cercana al 9 de junio de 1660, día en que tuvo lugar el matrimonio entre Luis XIV y la infanta María Teresa de España.
En París era un día de verano, la capital bullía. En este enlace entre Luis XIV y quien sería la nueva reina de Francia reposaban intereses políticos para buscar la paz entre España y Francia. Como todos los matrimonios de la época lo que menos importaba era los sentimientos de dos seres humanos. En el centro del poder en Francia, el palacio del Louvre, esa enorme construcción que hoy alberga uno de los museos más grandes del mundo, se respiraba electricidad, nervios. En breve llegarían los nuevos desposados. Todo debía marchar sin el menor error en el protocolo y en los arreglos de servicios, comidas y atenciones a invitados y huéspedes.
El llamado Rey Sol, el que pronunció las famosas palabras “el Estado soy yo“ (l’Etat ce moi)que mucho dictador supo o ha sabido copiar al pie de la letra, pasaba épocas de descanso en San Juan de Luz y fue aquí donde decidió contraer matrimonio en una iglesia relativamente simple -ver You Tube- si se compara con las basílicas y catedrales de ese periodo. Sin embargo parece ser que dado lo sensitivo del acontecimiento, también era necesario estar cerca de la frontera con España.
María Teresa no era de grandes luces ni sexi, sin embargo Luis se portó bien por un tiempo, según dicen, y luego regresó a los brazos del ejercito de amantes conocido.
La reina cargaba otro yunque político: su padre, Felipe IV, de la casa de Habsburgo, tenía una pesadilla, un miedo y como todo miedo entre más intenso sea más tendrá la posibilidad de cumplirse. El drama consistía en que si sus hijos varones no tenían herederos (quienes estaban bastante maltrechos, especialmente los dos últimos, por las taras de los casorios intrafamiliares), la heredera de la corona española seria María Teresa y de rebote Luis XIV, quien como un Borbón acabaría el dominio de los Habsburgo en la península ibérica. Así fue.
Después de diferentes traspiés históricos y decesos, España comenzó a ser gobernada por Felipe V, un Borbón, nieto de Luis XIV. Guerras y tratados precedieron a este nuevo rey quien estuvo en el poder 45 años. Hubo una pausa cuando su hijo subió al trono por un corto periodo, pero debido a su muerte, Felipe V, su padre, retomó el mando de España.
Me sacó de este letargo la música que interpretaba un pequeño conjunto. Las canciones me parecieron bellas y los asistentes más importantes, unos pequeños, como dije antes de la edad de mis nietos, le daban al domingo una atmósfera de amabilidad y tranquilidad. Me hubiera quedado horas, pero el hambre acosaba y la amante ya venía en camino con otra gente para degustar la gastronomía vasca del lado francés.
Pero sigamos con San Juan Luz. Sus restaurantes se especializan en pescados y mariscos de la región. Un plato muy apetecido que a mis acompañantes les encantó, incluyendo a mi compañera, son los famosos chipirones: mini pulpitos fritos preparados en una salsa de ajo y aceite de oliva; yo realmente tuve que pensarlo dos veces y me decidí por una cacerola de atún de la región y un vino de Burdeos a precio normal, que satisficieron mi hambre desaforada en un día lleno de sol inesperado.
San Juan de luz es un pequeño puerto que si tiene una oportunidad alguna vez de visitarlo y le interesa tirar cualquier problema para que se lo lleve el océano Atlántico (mi vena romántica está haciendo su aparición) ES el sitio. Además tiene un buen balance: puede descansar pero la energía fluye y motiva a vivir, lo que quiere decir que durante su permanencia no se le va a llenar la cabeza de telarañas.
YouTube: https://youtu.be/r0HqFBDlNQU
Si la vida fuera un concierto diario viviríamos felices.
Que tenga un domingo amable.