El señor Alexis Tsipras trató de saltarse a la torera acuerdos que el gobierno griego había aceptado cuando recibió plata de la Unión Europea. Y como dicen, toda esta mamadera de gallo creó una desconfianza irreversible en los acreedores.
Recordemos, para facilitar un orden de ideas, que la plata prestada a Grecia no fue del bolsillo de la Sra. Merkel o de algunos ricachos europeos, sino de todos nosotros los contribuyentes. Los de a pie: el alemán medio o pobre, el holandés, el belga, el francés y así del resto. Y los griegos la tienen que devolver. Contribuimos para tratar de sacar a Grecia del hoyo negro financiero. Obvio lo que menos nos interesa es que al representante de nuestro país se le ocurra decir “bueno, no se preocupen, los billones que mi nación les prestó quedan condonados”.
Ilustrando lo que quiero decir:
Todo se puede resumir en una receta para preparar una bebida con los siguientes ingredientes: un litro de política envenenada, tres cucharadas de polvo de humillación, un par de gajos de la fruta “show de los malos”, siete gotas para adormecer memorias, cinco cucharadas soperas de miedo, una taza de leche especial marca “el problema no es nuestro sino de los otros”, media porción de “los culpables son las pensiones y los pobres paga impuestos” y varios dientes de corrupción. Una vez que todos los ingredientes se encuentran en la licuadora se procede a utilizar una velocidad lenta para que los más duros se vayan deshaciendo y luego, con la velocidad rápida, todo quede mezclado perfectamente. Se debe servir, dado que es verano, en copa previamente enfriada y tomarse a sorbitos. Si lo desea puede añadir ouzo (un licor heleno muy fuerte) para que le sepa mejor.
Con este tipo de pócima el pueblo griego, mediante un referéndum chapucero, dijo un día NO al euro y a los pocos días parecía que había dicho SÍ. Además de pasar los sustos y angustias del caso, el gobierno sólo consiguió inventarle a sus conciudadanos que estaba trabajando en beneficio de ellos. Obvio, una forma de evitar la imagen de la metida de pata.
Ahora bien, imagínese usted que un día se levanta en Bogotá, va al banco o al cajero cercano y resulta que no puede sacar su plata para dar de comer a la familia, pagar necesidades básicas y el resto. Como explicación, los políticos de turno le venden la idea que el problema es por una señora Lagarde, otra llamada Merkel y don Juan Tenorio. Así las cosas, el de a pie, el padre o madre de familia, empiezan a creer semejante cuento. Claro que es muy fácil atacar sin respiro a alguno de los personajes que se sientan a negociar con Tsipras, que tratan de proteger los intereses de los contribuyentes del país que les prestó plata.
Vayamos para atrás. La política griega tristemente se ha encargado, desde hace muchísimos años, de manejar el país estilo hacienda grande. Está confirmado que las autoridades helenas en su momento dieron información maquillada para entrar en la zona euro. Ahora, después de que embaucaron al país con promesas de crecimiento y consiguieron millonadas de euros que se comprometieron a pagar en unos plazos específicos, han convertido a los acreedores externos en los grandes responsables de sus problemas internos.
El periodista Bernard-Henri Lévy en un artículo del jueves 9 de julio en el periódico El País de España, escribe en forma preclara todo este monumental desorden de ideas de quienes detentan el poder actualmente.
El jefe de gobierno griego, viendo que lo estaban arrinconando por estar negociando sin ton ni son, optó por inventarse un referéndum de la nada – según el periodista Levy- y así apoyarse en un pueblo que, más que todo asustado, votó el NO vendido por el gobierno; es decir, no aceptar los términos de los acreedores.
Puesto de otra manera, en forma cínica les lanzó el pueblo griego a los acreedores. Hoy el NO va a ser un SÍ pues los acreedores ante tanto show se han puesto más duros y el total de la deuda debe pagarse. En el mientras tanto el ciudadano ha sufrido las duras y las maduras. Un día se queda sin plata, al día siguiente parece que sí va a tener algo. Para obtener el apoyo al referéndum, lo explica Lévy, el gobierno tuvo que apoyarse “de los neonazis” (Amanecer Dorado). ¿Qué tal?
Eminentes cabezas económicas entre otras varios Premios Nobel se han venido con teorías sobre la austeridad y qué sé yo. Hablan de que los acreedores humillan al pueblo griego y todo este tipo de basura, pero las grandes mentes económicas no han querido enunciar que mientras la clase política y burocracia corrupta sigan, el griego doliente nunca saldrá de problemas. Realmente da risa que sean las eminencias gringas las encargadas de inventar el cuento sobre “pobrecitos los griegos” y de cómo la austeridad los va a seguir doblegando, cuando al sistema de gobierno griego, en su estructura, le falta mucho para canalizar recursos que favorezcan a sus ciudadanos y si no se busca una solución en ese sentido, a corto plazo, pasarán 100 años antes que se organicen y, repito, beneficien a su población. Mientras tanto quienes pagan impuestos en los países prestamistas se sienten robados.
Toda esta babosería de primer ministro griego ha llevado a los acreedores a considerar hoy domingo que es mejor que no sigan en la zona euro (Griexit), lo que sería también un error, pero está en la mesa de la Unión Europea. Tsipras “fue por lana y salió trasquilado”. Para darle algo más pausado he anexado un you tube que me parece simpático de una bonita experiencia en Atenas. Fue corta pero el pueblo griego es maravilloso. https://youtu.be/d3x7qkfIpLQ
Enrique Aparicio Smith – Julio 2015