No creo que haya alguien que, al haber sido testigo del retiro del mar 10 kilómetros de la costa, se le olvide ese espectáculo de la fuerza de la naturaleza. Y por añadidura un hotel donde se hacen las mejores y más grandes “omelettes” del mundo.
La abadía del Monte San Michel comenzó a ser construida hacia el siglo VIII AD. Para los creyentes, cuenta la leyenda que el arcángel San Gabriel se le apareció a San Aubert, obispo de la ciudad de Avranches en Normandía y le ordenó construir un santuario en la cima del monte. Dicho y hecho. Pero siendo más concretos hay que mencionar a Ricardo II de Normandía, quien impulsó la construcción de la abadía en el siglo XI.
La llegada al Monte fue todo un espectáculo. Pero mucho ojo: uno de los parqueaderos afuera de la abadía se inunda a partir de la marea alta, lo que quiere decir que si no retira el automóvil a cierta hora lo que va a encontrar al día siguiente en algún lugar remoto entre la arena que lo rodea es un conjunto de hierro llamado carro que seguramente se oxidará sin remedio. Otro parqueadero a nivel más alto le evitará sorpresas como la que acabo de mencionar.
El mar se retira 10 kilómetros durante la marea baja. Cuando sube se le advierte a cualquier aventurero desvirolado que al comenzar la marea alta las aguas suben a la rapidez de un acaballo al galope. O sea nada de hacerse el macho y apostar carreras contra la marea. En términos del nivel de las aguas, llega a subir 14 metros.
Conseguí, por suerte, un cuarto doble en el Hotel la Mamá Gallina (La Mere Poulard) que comenzó sus actividades hacia 1880. La mujer que inició este proyecto, Annette Poulard, se especializó en las “omelettes” grandes , que se hacen en palanganas de cobre. Al entrar al comedor se puede oír el constante batir de los ingredientes de los asistentes de cocina. Ver You Tube.
En la cúspide donde está la abadía hay un jardín hermoso. Según dicen tiene mil años. Mientras pasaba por las distintas salas para llegar ahí me encontré con un espectáculo que movió mi sensibilidad: una artista con su chelo ambientó una coreografía divertidísima y llena de imaginación de una pelea entre hermanos – ver You Tube-. Me pareció tan bien hecha la pieza que le tomé un video. Me atrevería a decir que es algo inédito.
Para llegar al Monte hay una carretera que lo conecta con tierra firme. Era un lugar para peregrinos y hoy un sitio de turismo masivo. El paso de los años no dejó impune a este lugar geográfico. Desde los romanos, luego la Edad Media, y más tarde como prisión en la época de la revolución francesa para volver a su función como monasterio. Desde el 2006 el Monte fue considerado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.
Que tenga un domingo amable.
You tube https://www.youtube.com/watch?v=Q3tME47YWgI
Enrique Aparicio Smith – Junio 2015