El puerto de Ámsterdam se engalanó esta semana para recibir a un grupo muy selecto de veleros de altura. El Buque Escuela Gloria entró majestuoso, elegante, con sus cadetes distribuidos en los diferentes mástiles, vestidos con los colores de la bandera de nuestro país.
El evento Sail Ámsterdam 2015 que reunió 43 veleros de mástiles altos además de 7 navíos de la Marina de los Países Bajos tuvo su primera edición hace 45 años y se realiza cada cinco. Con la organización holandesa, se calcula que manejaron alrededor de dos millones de personas en forma impecable.
Entrevisté al comandante del ARC Gloria, capitán Reynaldo A. Espinosa Heidmann, un cartagenero muy inteligente, de buenas maneras y buenas relaciones públicas que fue contestando en forma clara y con conocimiento las diferentes preguntas que le hice.
Pero antes una pequeña historia, vox populi en la Armada: estaba de Ministro de Defensa el general Rebeiz Pizarro y en un encuentro con el Almirante Lemaitre, quien venía desde hacía tiempo pidiendo la construcción de un buque escuela, el General escribió en una servilleta: “vale por un velero”.
Sigamos:
Pregunta: El Gloria, dentro de una gran cantidad de veleros excelentes de diferentes partes de mundo, fue escogido por un importante diario holandés, el “De Telegraaf” para que ocupara la primera página, con una foto espectacular. ¿Cuál es el motivo?
Repuesta: Se trata de una suma de cosas especiales. Por ejemplo la formación de los cadetes sobre los mástiles, con los colores de bandera, su marcialidad, las velas desplegadas en forma de corbatín, el alistamiento de la nave antes de entrar a puerto: se quitan manchas, se brillan los cobres, se preparan los cabos en forma especial. La cubierta se pinta. En suma hay un protocolo cuyo resultado atrae, se admira.
P: ¿Qué implica ser comandante del buque escuela?
R: El Gloria es el buque insignia de la armada y un emblema para nuestro país. Quienes han sido trasladados a este buque es un reconocimiento a su trabajo, a que fueron exitosos operativamente. Contramaestres, ingenieros, logística. En el caso del comandante, particularmente el mío, llevo 28 años en la carrera y me he preparado para ser comandante del buque escuela, para ser un líder que permita cumplir una misión nacional. Yo ya cumplí mi etapa de comandante en una unidad mayor. Mi posición en el Gloria es un “plus”, algo más allá del concepto de aprendizaje. Es como algo que uno no espera y se lo dan, una especie de premio. Es un nivel de confianza de mando. Pero claro al buque ya lo conocía, navegué en él como cadete, como oficial graduado con el primer puesto y como segundo comandante.
P: ¿Qué cambios ha sufrido el buque en los dos últimos 2 o 3 años?
R: Al buque cada año se le hace su mantenimiento regular. Entre el año pasado y este, el buque se renovó completamente: las maderas que no estaban en buen estado se reemplazaron, asimismo se cambiaron las velas, se introdujo un sistema de navegación más moderno que el que tenía, se le hizo mantenimiento a los generadores, el sistema de aire acondicionado se mejoró, se cambio la jarcia de la orza y las guayas, se hizo mantenimiento general al motor. Todo este trabajo se llevó a cabo en los astilleros nuestros de Cotecmar. Prácticamente se desarmó el buque y se volvió a armar.
Además, en el aspecto de promoción del país, hemos establecido un vínculo más estrecho con Procolombia. Buscamos que no sea un favorcito del momento sino una estrategia interinstitucional. En el aspecto cultural puntual, tenemos aquí obras del gran maestro Pedro Ruiz, de su colección Oro. En la sala de abajo, el rancho, encontrarán lo que suministró Procolombia. Tenemos la misión de buque escuela, pero también de poner en alto el nombre del país.
En lo que a la tripulación se refiere, tenemos 14 mujeres abordo, dentro de las que se encuentran dos oficiales: la doctora y la jefa de estudios académicos.
P: ¿Cuál puede ser la edad de jubilación del Gloria, que ya tiene 47 años?
R: Mientras le demos el mantenimiento adecuado puede durar para mucho tiempo más, pero el buque se quedó pequeño para nuestras necesidades. La conversación se siguió expandiendo acerca de la responsabilidad de trabajar por el país y a promover ese carácter abierto y alegre de los colombianos para con los extranjeros. Dicho y hecho. Después de la entrevista, durante un coctel que se ofreció en cubierta, fuimos sorprendidos con bailes típicos nuestros, especialmente de la costa ejecutados por cadetes. Muchas caras, especialmente de gente importante del mundo holandés, se veían contentos, relajados y disfrutando de un momento muy especial. Luego se ofreció una comida típica excelente para todos los asistentes. No faltaron los claveles colombianos blancos, muy recordados por los holandeses ya que el príncipe Bernardo, abuelo del actual rey, los usaba en la solapa de sus vestidos.
El comandante Espinosa demostró que nuestro material humano, cuando hace bien las cosas, compite con los mejores en cualquier parte del mundo. Desde aquí le deseamos buen tiempo y buena mar hacia su próximo destino: el puerto de Edimburgo (Escocia).
El you tube muestra algunos aspectos de la recepción en el Gloria.
Enrique Aparicio Smith – Holanda, agosto 2015