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Acabar el uribismo

06 de octubre de 2010 - 09:57 p. m.

AHÍ ESTÁ LA CONSIGNA DE LOS MALquerientes de la Seguridad Democrática. La obsesión de estas personas contra el ex presidente Uribe es de colosal tamaño.

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Su empeño va mucho más allá de la destrucción de la obra del gobierno anterior; sus ojos están puestos en la Corte Penal Internacional, tribunal en el que anhelan un juicio contra el gobernante más popular de la historia y a quien ellos tratan como el más vulgar de los tiranos.

Con ocasión de la sanción disciplinaria impuesta a Bernardo Moreno, que en concepto del Procurador General extralimitó sus funciones, los enemigos del uribismo han insinuado que la conducta del ex funcionario fue ordenada por el presidente Uribe.

Claramente, Uribe sabía lo que estaba haciendo su secretario general. Estaba tan enterado, que de manera inmediata expidió un comunicado asumiendo la responsabilidad de los hechos:

“Me permito manifestar que si aquello que hizo el doctor Bernardo Moreno, en su calidad de Secretario General de la Presidencia, fue averiguar al DAS y a la UIAF por las denuncias que medios de comunicación habían formulado sobre posible penetración de presuntos narcotraficantes en asuntos de algunos magistrados, y además nunca sugirió actividades ilegales, yo asumo la responsabilidad jurídica y política por esa conducta. Por ende, me pongo a disposición del Congreso y de la Corte Suprema de Justicia”.

Creo que las anteriores palabras son claras y no dejan espacio para las dudas. No obstante, algunos medios de comunicación han retorcido el mensaje. Cito el caso de CNN en español que temeraria e ilegalmente tituló, con total desvergüenza, que “Álvaro Uribe se responsabiliza por escuchas ilegales”.

La realidad es una sola: Bernardo Moreno ordenó averiguar por una posible infiltración de mafiosos.  Hasta ahí llegó el asunto que en criterio del Procurador —ante todo un hombre probo y transparente— se constituye en una extralimitación.

No quedaron satisfechos. Quieren más. Como bárbaros en éxtasis piden la cabeza del ex presidente Uribe. Harán todo lo posible para que el matrero titular de CNN se convierta en una realidad.

Su misión en la vida consiste en conducir a Uribe a la silla de los acusados. Suspiran pensando en su condena. Sueñan con la imagen del ex presidente engrilletado, acabado, destruido y vilipendiado por supuestos delitos que sólo existen en la imaginación de unos pocos.

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La destrucción moral no será suficiente. Además, necesitan acabarlo políticamente. La presidenta del Polo Democrático planteó un interesante desafío. Anunció que va a unirse con verdes y liberales —sociedad de derrotados— para ganarle al uribismo en las elecciones del año entrante.

Me imagino que harán campaña con el slogan utilizado por Mockus: “El dinero público es sagrado”, sin importar que los verdes hayan intentado tumbar al Consejo Electoral, incluyendo en las cuentas de reposición, que se cancela con plata del erario, unos honorarios de Sergio Fajardo por concepto de prestación de servicios como candidato a la vicepresidencia y por la venta de unos “documentos especializados”. ¡Bonita la devoción de esos arcángeles por las arcas públicas!

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He ahí el panorama: la instrucción de acabar al uribismo no tiene límites. Harán hasta lo imposible para crear la fantasía mediática de la responsabilidad de Álvaro Uribe frente a hechos cuya existencia ni siquiera se ha podido comprobar y, de paso, crearán una verdadera manguala electorera para tratar de imponerse en las elecciones regionales de 2011. El tiempo y la democracia dirán si son capaces de cumplir con sus cometidos.

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