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Lorena Ochoa, una partida a destiempo

29 de abril de 2010 - 10:47 p. m.

La semana pasada el mundo del golf se sacudió con la noticia del retiro de la mexicana Lorena Ochoa del golf profesional.

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Increíblemente, a pesar de tener algunos problemas con su juego (en sus términos eso se traduce en no ganar en estos primeros cuatro meses de la temporada) y cuando todavía ostentaba el primer puesto en el escalafón femenino, la jugadora de Guadalajara dijo adiós para dedicarse a una nueva vida, la ideal: la de empresaria, esposa y madre. En diciembre pasado se casó con el presidente de la aerolínea Aeroméxico, Andrés Conesa, y allí su mundo cambió. Se convirtió en madrastra de los tres hijos del empresario y descubrió que, a pesar del éxito y de la fama, había un mundo más allá del golf. Y ese mundo era el que Lorena Ochoa estaba extrañando.

La mejor jugadora del mundo abandonó el deporte con una sonrisa muy grande en su cara y una paz enorme en su corazón. Como la mejor de todas y como embajadora de nuestra disciplina, Lorena dio siempre más de lo que tenía y, ahora, toda la pasión que mostró en cada una de sus actuaciones la volcará hacia sus nuevos proyectos al lado de los suyos, tanto en el área de la instrucción como en el de su fundación, la cual ayuda a niños pobres en el México que nunca dejó de querer y adorar.

Ochoa marcó su impronta en el golf en todo el planeta. Inclusive en nuestro país, al que acudió a varios torneos durante los años noventa y puso su nombre como ganadora en tres de ellos, Lorena se mostró como lo que años después sería en la Universidad de Arizona: una jugadora destinada para el éxito. Después llegaría su paso al profesionalismo y su consolidación como la número uno del mundo en los últimos tres años.

Una vez más, la mejor golfista del mundo dice adiós, en un momento en el que el LPGA Tour estadounidense busca desesperadamente a una figura que, como lo hace Tiger Woods en la orilla masculina, sea el personaje en torno al cual se base todo el mercadeo de los torneos. El golf femenino está en una encrucijada y ahora sin la sueca Annika Sorenstam y sin Ochoa, el trono de la mejor está vacante.

Creo que esta es una partida a destiempo y sin justificación a tan temprana edad, ya que son muchas las golfistas que han podido combinar su carrera deportiva con su labor de madre y empresarias a través de los años.

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