El próximo jueves 29 de noviembre de 2018 se llevará a cabo el lanzamiento de mi libro Anunciado en mi Columna. Esta publicación ha sido el resultado de la recopilación de mis opiniones en los principales medios de comunicación de Colombia y Latinoamérica, donde sobre sale por supuesto mi columna de opinión de los lunes en El Espectador. Por supuesto las opiniones en los últimos años han sido variopintas en su contenido. Desde lo básico de la política monetaria y su impacto en la sociedad de consumo hasta las finanzas de las organizaciones donde se destacan los estados y las empresas y lo más importante las personas. Capítulos especiales en el libro se dedican a los asuntos más problemáticos que tiene el país del Sagrado Corazón en materia de competitividad. Esto basado en revisión de literatura práctica como por ejemplo los estudios económicos del Foro Económico Mundial, Banco Mundial y otras entidades que proveen información valiosa para formarme una opinión, la que ha sido contrastada con la realidad a través de las asesorías y auditorías que he y sigo haciendo en mi vida profesional como socio de EY.
El emprendimiento corporativo, la innovación y la renovación estratégica de cara a combatir el fracaso de los negocios es uno de los temas resaltados en la publicación. El interés por esta hipótesis ha sido mi investigación doctoral que dicho sea de paso ha sido aprobada el pasado 26 de octubre. Derivada de la revisión literaria de más de 150 investigaciones documentadas en artículos científicos publicados en revistas científicas de primer nivel, he podido corroborar que se podría soportar tal hipótesis. En síntesis, las empresas que no se reinventen o que no hagan algo diferente cuando están abrazando el éxito seguramente aceleraran su fracaso.
La economía colombiana se ha caracterizado por tener una dependencia de bienes primarios, en especial la minería y los hidrocarburos, como principales aportantes del producto interno bruto. Producto de ello se ha potencializado la desindustrialización (i.e., bienes secundarios) y en materia de servicios (i.e., bienes terciarios), y los avances han sido tímidos. En tal sentido, el País merece cambios estructurales que conlleven a equilibrar la generación de su producto interno y deje de lado la dependencia de las materias primas como principal generador de insumos en su presupuesto nacional. Sobre este tema tan sensible se dedican varias opiniones en la Publicación.
Para poder lograr que la producción nacional sea competitiva, no solo para el consumo interno sino para el internacional es necesario que el País plantee reformas estructurales en la que se soporte el anhelado desarrollo económico. En mis columnas de opinión he plasmado mi pensamiento crítico y reflexivo acerca de cómo se construye un mejor futuro en Latinoamérica y por supuesto en Colombia. También trato de explicar que el principal mal endémico que padecemos es la ausencia de formación de nuestros ciudadanos. Combatir el corto plazo también ha sido una de mis motivaciones para sentarme a invertir en plasmar mi pensamiento en mis columnas semanales.
La fuente de inspiración ha sido mi amada familia por la que vivo y busco un mejor entorno para su futuro. Por supuesto mi familia es un regalo del Todopoderoso y además ha sido el Espíritu Santo quien me ha iluminado el camino y me ha dado la sabiduría para tener el tino y el tacto de llegar a los principales medios de comunicación de Latinoamérica. Es por eso que esta publicación la consagro a Dios, su hijo amado Jesucristo, al Espíritu Santo, y a la Virgen María, con la esperanza de aportar y trascender en nuestra sociedad.