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Calificación de riesgo: el efecto dominó

21 de febrero de 2016 - 09:00 p. m.

Con ocasión de la disminución de la calificación de riesgo a Colombia, aunque manteniendo el grado de inversión, dan cuenta del mal endémico que viene padeciendo el país: la dependencia de los bienes primarios.

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Desde ya hace mucho tiempo se viene padeciendo una enfermedad holandesa en Colombia, esto producto de la nefasta dependencia de los bienes primarios y en especial de los hidrocarburos. En columnas pasadas, había mencionado que “el poner todos los huevos en una sola canasta” desde que inició la bonanza petrolera, había sido la causa raíz de la desindustrialización del país. La situación actual corroboran que nos acostumbramos (todos Estado y empresarios) a las buenas rentabilidades de los bienes primarios, lo que conllevó a la ausencia de diversificación y a darle la espalda al crecimiento sostenible, ese que minimiza los impactos de las desaceleraciones e incluso de recesiones ocasionadas, en el caso colombiano por la “caída libre” de los precios de los commodities.

El viernes pasado, vimos como la junta directiva del Banco de la República era consecuente con la política monetaria producto del crecimiento desmedido de la inflación. La motivación principal de su decisión – la que considero adecuada en materia de política monetaria – es también ocasionada por la dependencia de los primarios, pues uno de los propulsores de la inflación es la devaluación del peso, la que está correlacionada con el precio del petróleo. En síntesis, el mal llamado oro negro nos pasó y nos seguirá pasando la factura, sin que tengamos márgenes de maniobra.

Aunado a esta turbulencia económica global y colombiana por supuesto, nos llega la esperada disminución de calificación de riesgos del país de parte de S&P. Esta situación de inmediato se manifestó en la disminución de la misma calificación y con la misma tendencia negativa de los tres principales bancos de Colombia. La causa raíz, parece ser un pleonasmo: la dependencia del petróleo. Adicionalmente a ello y lo que me parece más de cuidado es que otra de las causas de la calificación de riesgo es la dependencia de las fuentes de fondeo mayoristas para los bancos, es decir la dependencia del fondeo interbancario y del mercado de deuda. Esto nos lleva a tener un monitoreo cercano de la calificación de la calidad de la cartera pues una disminución de la tendencia de recuperabilidad exacerbaría las necesidades de fondeo, las que están en tendencia negativa.

La consecuencia en el sector privado tanto de la subida de las tasas de interés como la de la disminución de las calificaciones de riesgo por parte de S&P, será el aumento de la incertidumbre en el consumo de corto plazo en materia de créditos comerciales. En el caso de las compañías del sector petrolero se observará una tendencia negativa en el comportamiento de sus pagos, los que generará requerimientos de liquidez, los que a su vez se están encareciendo producto de la subida de 25 puntos básicos de las tasas de interés interbancario, la que es la principal fuente de fondeo para los bancos comerciales. Para los ciudadanos de a pie la recomendación es ser prudentes con el consumo y evitar financiación de corto plazo, así evitarán no solamente el costo alto de su deuda sino que contribuirán con el control inflacionario. En el entretanto el Estado debe iniciar cuanto antes una planeación estratégica en donde cambie la dependencia de los primarios.

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