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La sostenibilidad y otras verdades inconvenientes

11 de septiembre de 2016 - 09:00 p. m.

A propósito de la teoría de maximización de retorno de inversión para los accionistas, emergen también los conceptos de sostenibilidad en el largo plazo.

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Si bien existen ciclos económicos que afectan a las empresas, también existen oportunidades a las que, cuanto más y mejor se planea estratégicamente mejor será la sostenibilidad de los negocios en el largo plazo.

Mucho se habla acerca de la sostenibilidad y muchas son las inferencias a lo que este concepto representa. La mayoría apunta a indicar que el tema se refiere al medio ambiente y a la responsabilidad social. En realidad el tema es mucho más holístico en donde esos dos elementos están claramente embebidos pero en el que hay mucho más de fondo.

Así pues, en la medida en que las empresas involucren a su comunidad vinculada o interesados claves (stakeholders) mejor serán sus resultados, pero sobre todo su retorno de inversión, en la que por supuesto están tanto los accionistas como la comunidad vinculada. La sostenibilidad en materia económica implica que las empresas no sólo piensen en la maximización de las utilidades para los accionistas sino en generar crecimiento a sus proveedores, empleados, clientes, comunidad y el Estado, entre otros. Así las cosas, la planeación estratégica de las empresas debería considerar no sólo los aspectos relacionados con su retorno de inversión sino también cómo impacta a su ecosistema.

No obstante, es necesario que los administradores analicen la situación actual de los negocios y con ello es necesario que se tenga una visión clara la perspectiva económica. En el caso colombiano, por ejemplo, comprender la realidad macroeconómica es un desafío. Lo primero que habría que analizar es qué tanto le afecta al negocio que se dirige la revaluación o la devaluación del peso colombiano frente al dólar. Lo cierto es que estas fluctuaciones son difíciles de predecir. Con relación la TRM no es fácil predecir qué va a pasar en las próximas semanas, por ejemplo. De lo que se puede asegurar es que la correlación nefasta que existe entre la TRM y el precio internacional del petróleo de referencia para Colombia, persiste. Así las cosas, las expectativas de las próximas semanas deberá centrarse en cómo reacciona el mercado internacional del “commodity” negro tras los anuncios de la OPEP en materia de disminución de la producción a lo que se le suma la disminución, ya fáctica, en los inventarios en EE.UU.. Por otro lado, también se espera el anuncio de la FED en cuanto a si decide o no mantener estables las tasas de interés en la unión americana. Dependiendo de estos factores, se podrá hacer mejores pronósticos acerca de la devaluación o la revaluación del peso colombiano frente al dólar gringo.

Con relación a la inflación y el desempleo, la incertidumbre dependerá de qué también se siga manejando la política monetaria por parte del Banco de la República.

Es por esto que,  cuanto más se conozcan las perspectivas macroeconómicas y cómo éstas impactan los planes de largo plazo de las compañías – en los que necesariamente se tienen que vincular a los stakeholders – mejores serán los resultados para los accionistas pero sobre todo serán más sostenibles en el largo plazo.

En tal sentido, para poder pensar en negocios de largo plazo ya no sólo se debe pensar en planeación estratégica sino que en ella se incluyan planes de largo plazo relacionados con, no sólo emprendimiento corporativo e innovación, sino en el impacto social y con sus interesados claves. La pregunta entonces es si las empresas colombianas están preparadas para ser sostenibles en el largo plazo o para aceptar que el tema de sostenibilidad es una de esas verdades convenientes o para algunos: inconvenientes.

Por supuesto este no es un tema de las empresas, más allá de ellas están las personas. Es por esto que los administradores están llamados a ser los estandartes de la sostenibilidad de las empresas que gobiernan. Para ello es necesario que la formación profesional de los administradores incluya cátedras en esta materia. La pregunta entonces es si estas cátedras deberán ser incluidas en el pregrado o incluso antes, es decir desde la formación básica. Quizá allí es donde está la respuesta a una de esas verdades inconvenientes en materia de sostenibilidad. Si se ataca la causa raíz de la ausencia de sostenibilidad de las empresas colombianas, mejores serán los resultados en el mediano y largo plazo, no sólo de las empresas sino de la economía misma.

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