Con ocasión de la propuesta del Partido Conservador colombiano y los anuncios del presidente de la República en torno a la búsqueda de mecanismos de colaboración de cara a solventar económicamente a los más necesitados, todo parece indicar que el fondo de la intención es loable. No obstante, son muchos los interrogantes y para que no suenen como crítica, en esta columna manifiesto algunos puntos de vista con el propósito no solo de garantizar el objetivo loable de la colaboración, sino que con ello se puedan garantizar que las ayudas lleguen a cumplir su objetivo. También manifiesto algunas ideas que podrían permitir regularizar la economía informal del país, que según cifras de la OIT se estima en 60% con referencia al PIB colombiano. Con esto, podríamos estar hablando una economía colaborativa en la que todos estemos en la cama y no todos en el suelo.
Vayamos por partes. La propuesta del partido conservador colombiano anunciada en Blu Radio, pone de manifiesto la intención de aportar ideas al ejecutivo en la toma de decisiones en un ambiente de crisis por lo ya conocido. Me gusta la idea de que los grupos políticos y también los ciudadanos nos manifestemos con ideas y aportes. Estoy convencido cuantas más ideas, por sencillas que parezcan, aportan de manera decidida. Así que por ese lado va un aplauso. En concreto con la idea, me parece buena. Estoy convencido que, si su propósito es colaborar, entonces todos debemos colaborar. Yo me apunto a ello. Lástima que no sea una colaboración voluntaria y que venga de la propia ciudadanía, pues la colaboración ya no suena a ello sino a un impuesto más. Ahora bien, esta idea no puede ser solo para los que más ganan. Si es colaborativa, todos, así sea un poco, debemos colaborar, de lo contrario pareciera una medida populista.
Con respecto a la propuesta del Presidente Duque, debo decir que son buenas medidas. En resumen, el ejecutivo establece un crédito para garantizar el pago de la nómina de las Mipymes por tres meses. La condición es que no existan despidos y esto se soporta con una garantía del FNG. Las otras dos propuestas que resalto son la suspensión del aporte a pensión por tres meses y el impuesto a los salarios de los funcionarios públicos, estoy de acuerdo. Muy buena medida. El asunto es que ojalá se pueda acceder prontamente a los créditos y además se pueda, de alguna manera, establecer un plan para ayudar a los empleados despedidos. De la misma manera es momento de pensar en que los empleados y los desempleados tomen conciencia de que esto no es un subsidio permanente. Es más, mi propuesta es que esta ayuda sea tomada como un crédito para los desempleados y una vez ellos se puedan emplear o los que están empleados sigan recibiendo su sueldo, se comprometan a ser más productivos y contributivos con ideas para hacer sobrevivir a las mipymes.
Respecto al impuesto de nómina para empleados públicos, lo más seguro es que esas medidas se trasladen al sector privado. Y en eso también estoy de acuerdo. Acá la idea es que todos aportemos. El asunto al que hay que hacerle seguimiento es a cómo van a funcionar esas colaboraciones y cómo nos aseguramos de que lleguen a buenas manos y mejor aún que quienes la reciban las agradezcan. Ahora no solo vale el “gracias” sino cómo ellos se comprometen a devolver esta ayuda o hacer la trascender en un futuro próximo una vez pasemos este tremendo bache económico. Hay una oportunidad inigualable del Estado para bancarizar y para hacer censo de la economía informal. Con esto la distribución equitativa del pago de impuestos podría ser por fin una realidad en Colombia.
Poner en cintura a los más necesitados es también parte de la ecuación, máxime cuando el PIB colombiano en gran parte se conforma con el pago de impuestos. Con esto todos estaremos en la cama y no todos en el suelo. Un estado que subsidia, termina por ser un estado suicida. Por eso, es importante que los actores de la economía informal no solo se formalicen y reciban gran proporción de las ayudas, sino que también empiecen a aportar. Amanecerá y veremos.
En Twitter: @JnicaV