La economía colombiana se ha caracterizado por tener una dependencia de bienes primarios, en especial la minería y los hidrocarburos, como principales aportantes del producto interno bruto.
Producto de ello se ha potencializado la desindustrialización (bienes secundarios) y en materia de servicios (Bienes terciarios) los avances han sido tímidos. En tal sentido, el país se hace merecedor de cambios disruptivos que conlleven a equilibrar la generación de su producto interno y deje de lado la dependencia de las materias primas como principal generador de insumos en su presupuesto nacional.
Para poder lograr que la producción nacional sea competitiva, no solo para el consumo interno sino para el internacional, es necesario que el país construya una red de transporte de carga con precios asequibles para los productores. Es por ello que el transporte multimodal, en especial el férreo, emerge como una de las soluciones sostenibles, no sólo en materia de competitividad para la producción nacional, sino también para la atracción de inversionistas de largo plazo que contribuyan a la generación de empleos. El transporte férreo podría ser columna del sistema multimodal que reducirá el costo de transporte de carga en una proporción de cuatro a uno. Hoy el sector ferroviario no cuenta ni con leyes orgánicas, ni con un modelo de negocio claro, ni un plan estratégico multimodal. Así las cosas, una de las soluciones en materia de productividad del país es, sin duda, el desarrollo de un sistema de transporte multimodal en el que prime el sistema ferroviario.
Por ello, el Estado debe proponer un marco regulatorio integral donde el sistema férreo sea la columna central, con modelos de negocios más eficientes y eficaces que en el pasado, en el marco de las alianzas público privadas –APP. Para ello, es necesario que el Estado cuente con una herramienta integrada y práctica que sea soporte para la toma de decisiones para el futuro del sector y que permita ajustarse a las coyunturas del mercado sin perder el norte trazado, más aún en un sector que tiene un alto impacto en el crecimiento de la economía y que es interdependiente con otros medios de transporte.
Es por esto que el transporte férreo de carga presenta ventajas competitivas que deben potencializarse para el desarrollo económico del país. En el aspecto comercial, la intermodalidad del transporte, una vez se ponga en marcha un plan de recuperación de las vías férreas actuales y que éstas se interconecten con otros sistemas de transporte, generaría beneficios a los productores y consumidores quienes contarán con precios competitivos. La adquisición de tecnología de última generación y ambientalmente amigable, representa no solo sostenibilidad, sino que presenta posibilidades de reducciones de tarifas impositivas a través del incentivo tributario previsto por el Gobierno en materia de uso de tecnologías avanzadas. El desarrollo de una regulación para el sector, en la que se facilite y promueva la inversión público-privada, se convierte en una de las ventajas en materia de financiación de proyectos de infraestructura en el sector. Las APP podrán potencializar al sector y por ende generaría un polo de desarrollo económico disruptivo, puesto que se equilibraría la balanza de producción que en la actualidad es altamente dependiente de materias primas, especialmente hidrocarburos. Ojalá y el Estado no se le pase el tren, el que podría conllevar al cuarto de hora que tanto necesitamos en momentos económicos turbulentos como el actual.