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4G, opereta tropical

22 de septiembre de 2012 - 06:00 p. m.

HACE MESES, DESDE ESTA MISMA columna advertí muchas veces de las consecuencias que podría traer la tolerancia de las autoridades frente a Comcel (ahora Claro).

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Las cosas empeoraron y pasaron de claro a oscuro. Fatalmente coincidió el desborde de ese operador con el proyecto de subasta para otorgar nuevas frecuencias con las cuales se podrán prestar servicios móviles de alta velocidad de cuarta generación, comúnmente llamados 4G.

La Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) intentó imponerle medidas a Claro para evitar el abuso de su posición dominante. No se pudo porque esa empresa la emprendió contra el director de la entidad, Carlos Rebellón, debido a que trabajó antes en Une y estaría inhabilitado para regular a las empresas del sector. Mientras tanto nadie habló de las medidas que se tenían que imponer y la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), autoridad de la competencia y de protección a los consumidores, se mantuvo en su autismo. El resultado fue que Claro pudo seguir haciendo de las suyas.

Sin embargo, no todo le está saliendo bien al operador Claro. Por lo pronto logró que nadie lo metiera en cintura, pero empieza a ver cómo se le enreda la posibilidad de tener frecuencias de 4G. Lo que piden ahora sus competidores es que se le excluya de esa subasta y que no pueda tener más frecuencias. Muchos de esos operadores están pescando en río revuelto. Algunos están al borde de la ruina y otros también son ejemplo de abuso e ineficiencia. A ellos les conviene que se demore la subasta y que se demore bastante la competencia.

El tema llegó al Congreso, donde muchos han aprovechado la oportunidad de lucirse y hablar en contra de los monopolios. Ahora quieren legislar sobre telecomunicaciones de manera episódica y en caliente, sin la técnica y la ponderación necesarias. Tan avispados como inoportunos. ¿Acaso no se dieron cuenta de que eso venía sucediendo desde hace años sin que ninguna autoridad hiciera nada efectivo al respecto?

Lo más grave es que al Gobierno se le salió de las manos el sector de las TIC. De nada valieron años de creación de una cultura regulatoria; con lo sucedido en las dos últimas semanas se desmoronó el esfuerzo de mucho tiempo de tener un ente regulador serio y con autoridad. No creo que en medio de esta crisis alguien quiera sentarse en la CRC. Difícil encontrar tipos como Rebellón, a quien no conozco, pero a quien le he oído opiniones juiciosas y de gran solidez regulatoria.

Lo más grave del panorama es que en este debate los usuarios son unos convidados de piedra, mercancía de cambio, por la que nadie aboga. Las empresas y las autoridades involucradas parecen olvidar que las telecomunicaciones son un servicio público por encima del negocio multimillonario. Así las cosas, seremos los usuarios quienes, por culpa del Gobierno, pagaremos el pato, pato que más parece descompuesto que suculento.

 

Notícula. Ya empiezan a montarse los lagartos en los diálogos con las Farc.

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