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Alejandro Ordóñez: personaje del año

23 de diciembre de 2011 - 06:00 p. m.

Siempre para estas épocas los columnistas solemos escoger a los personajes del año y, por supuesto, después de mucho pensarlo y de consultarles a mis 31.000 amigos de Twitter me he decidido por el procurador general de la Nación. ¿Qué? ¿Se sorprenden?

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En varias oportunidades, no pocas, le he dado garrote al doctor Alejandro Ordóñez, pues me distancian de él mis profundas convicciones liberales que contrastan con las suyas, extremadamente conservadoras y religiosas, en temas como la adopción, el matrimonio entre las parejas del mismo sexo y el aborto, entre otros.

Pero al margen de esas diferencias conceptuales creo que el procurador ha jugado este año un papel muy importante en la lucha contra la corrupción o las indebidas conductas administrativas, que si bien no son delitos, sí contravienen el código único disciplinario. Y no son pocas las pelas que se ha dado, que le han costado toda clase de críticas, insultos e infamias. Tanto es así que algunas personas se metieron con la vida privada del procurador y su familia.

Sin embargo eso no lo detuvo y, por el contrario, como dice mi amigo Gabriel de Vega refiriéndose en el pasado a otra persona, Ordóñez, como los cisnes, se peina con las tempestades.

Las decisiones más importantes tuvieron que ver con las destituciones e inhabilidades en contra de los exministros Sabas Pretelt, Andrés Felipe Arias y el exsecretario de la Presidencia Bernardo Moreno. No resulta nada fácil meterse con esos altos funcionarios, pues detrás de ellos siempre ha estado el expresidente Álvaro Uribe, quien todavía ostenta un gran poder, si no político, al menos mediático. Por supuesto la arremetida no se hizo esperar y, tal como le está pasando en estos días a la fiscal general, le llovieron toda clase de recusaciones y solicitudes de impedimentos.

Frente al carrusel de la contratación el procurador ha jugado un papel muy, pero muy importante, especialmente en lo que tiene que ver con el exalcalde Samuel Moreno y su hermano Iván.

Igualmente ha destituido a varios gobernadores y alcaldes. Tan sólo esta semana lo hizo con el exsecretario de Educación de Bogotá.

Cuestionado, polémico, criticado. Pero sin lugar a dudas un funcionario ejemplar en materia de perseguir a los corruptos. Alejandro Ordóñez no detendrá su carrera pública en la Procuraduría, cargo para el cual seguramente será reelegido al término de su mandato. Eso por supuesto si no decide ser candidato presidencial por el Partido Conservador.

Quienes le hemos dado duro al procurador, y yo me encuentro entre ellos y en varias columnas, debemos reconocer que el doctor Ordóñez con sus actuaciones, más que con sus declaraciones, nos ha tapado la boca en varias ocasiones. Y de caballeros es reconocerlo aun cuando me caigan rayos y centellas, pues cuento entre mis más cercanos amigos a personas que no lo resisten o con quienes el procurador se ha enlazado en disputas ciertamente innecesarias.

Twitter: @fzuletalleras

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