No se ha posesionado y ya está dando signos erráticos en varios frentes. Me refiero, por supuesto, al alcalde elegido Gustavo Petro, quien a menos de un mes de haber sido favorecido con el voto popular, ya ha cometido unos traspié que dejan entrever cómo podría ser su gobierno.
Esta semana dijo que el metro no irá a Suba, una de sus principales promesas de campaña. Es más, Petro le insistió al presidente Santos, durante su reunión formal el martes, que le ayudara en ese propósito. Tres días después recula.
En un acto de imprudencia y arrogancia en contra de sus electores incluyó en una de sus comisiones de empalme al polémico subcontratista del Distrito Alejandro Botero, quien no ha desempeñado un papel claro, pues como lo han manifestado varias fuentes, “Botero parecería que está más interesado en ayudar a los Nule que en contribuir con la investigación”. Este personaje estuvo sólo dos días en esa comisión, pero quedan muchos interrogantes, muchos. También ha trascendido que Petro ha tenido un par de agrias y desapacibles conversaciones con la alcaldesa encargada de Bogotá, Clara López, a quien le ha dado órdenes como si ella no estuviera en el cargo hasta el 31 de diciembre. Le ha pedido en tono intemperante e incorrecto que suspenda algunas licitaciones, que no apruebe el plan de ordenamiento territorial y otros asuntos que no dan espera. Es decir, que no se ha posesionado y ya ha mostrado el cobre de manera, al menos, cuestionable. He sabido que la alcaldesa se le ha plantado, y con razón, pues ella no puede paralizar a la administración así Petro se ponga alevoso, lo que ha hecho.
Cuestiona Petro la construcción de las autopistas urbanas diciendo que a más vías, más carros. Como si la gente dejara de comprar vehículos porque haya más o menos vías. ¿Sabrá Petro cuántos carros entran a las calles al año? La solución a la movilidad no son menos vías. Sostiene que va a suprimir paulatinamente el Pico y Placa, por lo que ya está hablando de más impuestos para los carros, tema que no trató tan expresamente en campaña. Debe ser parte de su política del amor: más impuestos para los Amor- tiguadores.
De Petro es poco lo que se conoce y parece más una caja llena de sorpresas. Sorpresas como las que dará con su gabinete, que posiblemente estará lleno de excelentes profesionales, sin experiencia administrativa y que desde ya me atrevo a vaticinar, se van a paralizar.
Apenas uno de esos académicos se vea enfrentando a suscribir un contrato por miles de millones de pesos se va a abstener de firmarlo. Y ahí empezará la debacle en la administración, pues Petro no podrá mostrar resultados con la rapidez que ofreció y empezará a maltratar a sus funcionarios. Si lo hizo con la alcaldesa Clara López, ¿acaso duda alguien de cómo será el trato con sus subalternos? Ya veremos.
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Notícula: Graves las denuncias del senador Armando Benedetti sobre el manejo de dineros del Partido la U. ¡Veo que estamos ad portas de un gran escándalo!