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Cambio de carteles

19 de junio de 2010 - 08:49 p. m.

OYENDO LA REPUGNANTE ENTREvista de Uribe el viernes en La W, su manera culebrera de contestar y su impaciencia con los periodistas cada vez que le hacían una pregunta incómoda, me hicieron darle gracias a dios de pensar que a partir del próximo 7 de agosto no tendremos que oírlo a diario.

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Cuento las horas para que asuma la Presidencia Juan Manuel Santos con quien tengo irreconciliables diferencias  de tipo ético, especialmente en lo que tiene que ver con su responsabilidad directa en el caso de los falsos positivos y a quien demandé por eso. Pero como se dice popularmente, una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

No tengo la menor duda de que Santos le devolverá la majestad al cargo del Presidente de la República. No volveremos a oír  frases  como las de “mis carnitas y mis huesitos” ni aquella famosa como la de “le voy a dar en la cara marica”.

A Santos jamás se le ocurriría  darle la orden a un general en un consejo comunitario de matar a nadie y creo que no  ordenaría arrestos arbitrarios. No veo a  Santos nombrando criminales como Salvador Arana o Jorge Noguera en cargos diplomáticos, ni tampoco  se subiría a un caballo, como Uribe y los Ochoa. Qué maravilla no volver a oír ese tonito paisa que le oíamos a Pablo Escobar, Popeye, la Quica, José Obdulio y Uribe. Los colombianos nos sentiremos orgullosos cuando Santos en el exterior hable su impecable inglés, y no el spanglish seseado de Uribe.

Veremos a un presidente portando el frac como corresponde, posiblemente hecho en Inglaterra y no como en el caso del frac de Uribe cuando lo recibió el rey Juan Carlos, que  sin ruborizarse apareció con un frac hecho por  un tapicero.

Es bueno tener a un presidente que odia el poncho y el carriel, que no tiene como base de su alimentación los frisoles y la arepa y que en vez de estar  cogiéndoles  las ubres a las vacas, agarra el grip de los palos de golf.

 Le  sugiero a Santos que le cambie el nombre a Palacio, (por aquello de la Casa de Nari) y retome el nombre original de El Palacio de la Carrera. Fue allí en donde gobernaron Eduardo Santos, López Pumarejo  y Alberto Lleras.  No envidio a Santos cuando tenga que dormir en el mismo cuarto que lo hizo Uribe por ochp años. Pero siempre puede exorcizarlo.

 Veremos  a un presidente que se siente a manteles con sus colegas sin que haga ruidos, sorba y señale con los cubiertos.

 Desde ya empezaremos a pagar balcón por ver la actitud hostil de Uribe hacia Santos cuando este último decida no atacar a los jueces cuando empiecen a condenar a Sabas Pretelt, los ex directores del DAS y de la UIAF  entre otros.

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Por supuesto que todo eso es absolutamente intrascendental  porque lo realmente cierto es que  Santos representa y trae sobre sus hombros a un gobierno criminal, corrupto y peligroso y aun cuando trate de sacudirse cargará para siempre con eso, pues quiéralo o no es corresponsable de todos esos delitos. Es decir que pasamos del nuevo Cartel de Medellín al Cartel del Country.

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