Van poco más de seis meses desde que se posesionaron los alcaldes. Y sorprenden las cifras de la encuesta de Gallup conocidas el pasado miércoles. Algunos de los datos premian los buenos resultados de algunos burgomaestres y a otros los castigan. Así, por ejemplo, el alcalde Alex Char de Barranquilla tiene una favorabilidad de 88 % y Peñalosa un 64 % desfavorable.
Por supuesto que en este caso en particular las condiciones en las que cada uno encontró la ciudad son totalmente diferentes. Barranquilla va volando desde hace ocho años por la suerte de haber escogido varios alcaldes excelentes de manera sucesiva, en tanto en Bogotá, Peñalosa llega después de 12 años de gobiernos de izquierda desastrosos, ineficientes, inoperantes y funestos.
El alcalde Peñalosa ha tenido que dedicar sus primeros meses a descubrir al detalle todo lo que dejó Petro. Y no es poco, porque por más que Petro trate de defender a su Bogotá Humana, lo cierto es que fue un pésimo administrador. Bogotá quedó en el caos administrativo, lleno de burocracia y contratistas, muchos de ellos ineficientes, no todos, que se volvieron burócratas por ser progresistas, o de izquierda o amigos del alcalde.
Ahora bien, no todo lo del exalcalde Petro fue malo. Dejó planes interesantes como el de las orquestas juveniles, el tema de la bici gratis y el estímulo a las actividades culturales. Desafortunadamente Peñalosa ha informado que acabará con algunos de esos programas, lo que a todas luces resulta injusto con quienes los han disfrutado. Entiendo que la administración actual tiene otras prioridades y para eso lo escogieron los votantes. No es, como dicen los progresistas, cambiar cultura por cemento. Es poner las cosas en orden. Y así como Peñalosa tiene muchos planes de infraestructura, también tiene otros de carácter social y ecológico muy importantes. No creo que en cuatro años alcance a realizar todo lo que trae su Plan de Ordenamiento Territorial, lo que sería ideal. Dejaría la ciudad realmente en un punto de avance medianamente razonable, considerando el estado en el que la encontró.
Al alcalde le pasó durante su primera administración lo mismo. Inclusive, como ahora, trataron de revocarle el mandato. Eso, por supuesto, no pasará. Pero conviene que recordemos la ciudad que entregó Peñalosa después de su gobierno. Parques maravillosos, colegios en concesión, bibliotecas estupendas, el cuestionado pero útil Transmilenio, entre otras obras.
Ahora bien, hay que decirlo, el alcalde es un pésimo comunicador. Su estilo es arrogante y distante. Eso, claro está, no lo hace un mal alcalde. Simplemente es un señor serio que está dedicado a lo que debe: a gobernar bien.
Notícula: Falleció esta semana el exministro Iván Duque Escobar. Un hombre serio, honesto, inteligente y magnífico ser humano. Lo traté en pocas oportunidades, pero siempre quedé fascinado por su inteligencia y caballerosidad. Abrazos solidarios a sus hijos Andrés, Iván y María Paula.