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Dios llora

10 de octubre de 2015 - 09:56 p. m.

Durante su reciente viaje a los Estados Unidos el papa Francisco, refiriéndose a los curas pederastas en frente de un grupo de personas que habían sido abusadas por sacerdotes, dijo: “Dios llora”. Con esta sentida frase y con un discurso impecable, el papa trató de consolar a estas víctimas, hoy adultos, pero quienes fueron abusadas por unos curas cuando niños.

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DURANTE SU RECIENTE VIAJE A los Estados Unidos el papa Francisco, refiriéndose a los curas pederastas en frente de un grupo de personas que habían sido abusadas por sacerdotes, dijo: “Dios llora”. Con esta sentida frase y con un discurso impecable, el papa trató de consolar a estas víctimas, hoy adultos, pero quienes fueron abusadas por unos curas cuando niños.

Este tema, tal vez como ningún otro, me produce mucho asco. Los sacerdotes, como tal vez ningún otro miembro de la sociedad, son esas personas en las que los creyentes depositan toda su confianza. Tanto que es precisamente con ellos con los que confiesan sus pecados. Difícil encontrar un grado de intimidad más importante que este. Los humanos solemos no comentar nuestros pecados ni siquiera con las personas más cercanas que tenemos. Nuestros padres, parejas, amigos. La confesión busca precisamente que nuestros pecados sean absueltos por Dios, y en la estructura de la iglesia católica son los eclesiásticos los llamados a mediar entre ese Dios y nosotros.

Por eso la pederastia cometida por los curas es un delito tan abominable. No solo porque involucra niños, sino porque los sacerdotes que la practican abusan de su posición para realizar sus repugnantes actos.

Como en todo, no se puede generalizar y no lo hago. Conozco unos curas maravillosos y fui, entre otras, educado por curas.

Pero cuando aparece un caso de pederastia me hierve la sangre, porque inmediatamente me imagino a muchos de los obispos tratando de tapar los hechos, como pasó con el padre Luis Enrique Luque en el 2007, quien fue condenado a 18 años por abusar de dos menores en el Tolima y quien nunca fue sancionado por sus superiores.

Esta semana la Corte Suprema de Justicia condenó a la iglesia colombiana a pagar 800 millones de pesos en un hecho sin antecedentes en Colombia. La iglesia ha dicho que la responsabilidad es del cura. Así pretendieron lavarse las manos la diócesis correspondiente y la conferencia episcopal colombiana.

No señor, la iglesia es responsable y debe resarcir esos daños inferidos por este cura aberrado a dos menores que eran dejados con el presbítero mientras sus padres, desplazados ellos, trabajaban.

No puedo menos que decir que la conducta de la iglesia colombiana me parece realmente asquerosa, como asquerosa es la conducta de los curas pederastas. Dios llora, y al parecer eso no lo han querido entender nuestros prelados que se persignan frente a los homosexuales, al aborto y a los divorcios, mientras algunos de sus sacerdotes se ensañan con los menores.

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Esa doble moral de algunos miembros de la iglesia católica va en contravía de lo que ha dicho el papa, una corriente conservadora que no ha querido entender que Francisco no es revolucionario. Solo está aplicando lo que dice la Biblia sobre el respeto hacia los demás.

Espero que en lo sucesivo se vengan muchas condenas iguales para que los obispos colombianos entiendan que las conductas criminales de algunos de sus curas se pagan.

@FZuletalleras

 

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