Confieso que me aburre mucho escribir sobre el tema de la corrupción porque, por más que se diga, las cosas no van a cambiar como deberían. Ese cáncer, que se lleva 40 billones de pesos al año, no podrá ser extirpado con paños de agua tibia. No es un tema de expedir nuevas leyes ni de endurecer las penas, pues está claro que esto no disuade a los pícaros de meter la mano al bolsillo de los colombianos. ¡Sí, a usted!
Desde que tengo uso de razón estoy oyendo hablar de corrupción, he visto más de 10 gobiernos dizque combatiéndola, a los congresos expidiendo leyes y a los jueces dictando dizque sentencias durísimas. Y ¿qué ha pasado? Absolutamente nada, porque los corruptos se mueren de la risa ya que saben dos cosas de antemano: 1) que las probabilidades de que los agarren son pocas, y 2) si los cogen negocian con la Fiscalía, y después obtienen unas penas irrisorias que les permiten salir a los pocos años a disfrutar sus inmensas fortunas.
¡Ah! No olvide usted que, además, en una gran cantidad de casos les dan privilegios carcelarios, es decir, prisiones con pabellones especiales o sitios de reclusión especial, como cuarteles de Policía o su propia casa. Como se dice popularmente, robar es un buen negocio.
Este tema de la corrupción, sin lugar a dudas, será el tema de la campaña presidencial que se aproxima. Firmada la paz con las Farc, el asunto con el que se tratarán de ganar los votos los candidatos es este. Difícil para quienes han estado históricamente haciendo política, pues les va a costar mucho trabajo convencer a los ciudadanos de que ellos no son corruptos (así no lo sean). O peor aún, les costará mucho más cada uno de los votos que compran, cosa que hacen en todas las elecciones y sin ruborizarse.
Por eso me atrevo a pronosticar que el próximo presidente en el 2018 podría ser un outsider, es decir, alguien que no ha hecho política por mucho tiempo y cuenta con credibilidad entre la gente. No voy a mencionar nombres, pero las cosas en varios países han agarrado para ese lado. Para la muestra ver al señor Trump en la Presidencia de los Estados Unidos.
Eso del outsider no siempre sale bien, pues llegan a los gobiernos a improvisar, ya que desconocen el manejo de la cosa pública. Acá ya ha pasado a nivel departamental y local y en una gran mayoría de los casos ha sido un total desastre.
Esta, como todas las advertencias, quedará en el vacío, pero no por eso hay que dejar de hacerlas. Así pues, alistémonos para tener posiblemente en la Presidencia de la República a una persona que llegará a improvisar y a hacer más estupideces que las que han hecho los demás.
Notícula. Reprochable, censurable y repugnante la posición de la Arquidiócesis de Cali al decir que la culpa de que a los niños los abusen es de los padres, frente a la condena de un cura pederasta. Horripilante, por decir lo menos. Pero eso explica las razones por las cuales la Iglesia católica ha perdido tantos seguidores. Dios perdone a monseñor Monsalve, arzobispo de Cali.