Muchos hemos criticado al alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, por la cantidad de tiempo que se gasta trinando.
Pienso que el Twitter es una herramienta de comunicación, que le permite al gobernante estar en contacto con los ciudadanos. Y Petro sí que sabe bien eso. Lo preocupante no es que el alcalde se gaste su tiempo trinando, pues sería injusto juzgarlo por eso, toda vez que desconocemos cómo distribuye su trabajo. Que ciertamente no es ni poco ni fácil.
A mí me preocupan, más que el número de trinos, sus contenidos. La gran mayoría son para casar peleas sin sentido, hacer acusaciones temerarias y “proferir” actos administrativos que, ciertamente, no están enmarcados dentro del ordenamiento legal colombiano. Por eso ya se ganó el inicio de una investigación disciplinaria por parte de la Procuraduría, la que resulta prematura, atendiendo que el alcalde no lleva ni siquiera noventa días al frente de la administración distrital. Y por la misma línea andan algunos de los funcionarios que salen a los medios con acusaciones temerarias, como la de que tres exalcaldes de Bogotá podrían tener terrenos en la, hasta ahora fallida, Avenida Longitudinal de Occidente (ALO). Si hay pruebas, que no creo, las denuncias deben, primero, presentarse ante las autoridades competentes y, segundo, sustentarse. Lo contrario pondría a la funcionaria frente al tipo penal de la calumnia.
Como bogotano veo con preocupación la cantidad de decisiones equívocas y contradictorias por parte del alcalde. Bogotá no se puede dar el lujo de tener otra mala administración por cuatro años, exceptuando los seis meses de Clara López, a quien el alcalde Petro le puso, injustamente, el espejo retrovisor.
Dicen los americanos que less is more. Pero parece que el alcalde desconoce esta máxima popular. Con respeto le sugeriría que enfoque sus energías a los temas prioritarios como el Transmilenio, la movilidad y la seguridad. Y eso no se logra disparando trinos como loco, pues eso debe dejárselo más bien al expresidente de marras.
Tiene Petro un gabinete de gente profesional, a la que debe orientar con inteligencia, liderazgo, disciplina y, sobre todo, cordura. Bogotá está como en una montaña rusa, de esas en donde los pasajeros se bajan mareados y enfermos. Y debe ser el operador de la máquina el que la detenga en el momento adecuado.
El alcalde Petro tiene en sus manos los recursos económicos y todas las herramientas para sacar a la ciudad del caos y el atraso en el que la recibió. Pero, insisto, eso no lo va a lograr a punta de trinos ni con insultos. Ojalá el burgomaestre de los bogotanos entienda que no tiene el derecho, ni se puede dar el lujo de fallarle a la ciudad. ¿Y en qué anda el concejo de Bogotá? Como diría el expresidente Uribe, sería bueno que los concejales le ayuden al alcalde, antes de irse presos.
Notícula
Un abrazo afectuoso para Consuelo Rey de Hinestrosa y sus hijos por el fallecimiento del maestro F. Hinestrosa.
Twitter: @fzuletalleras