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‘El Tiempo’ de Sarmiento

21 de abril de 2012 - 08:00 p. m.

Finalmente ha quedado perfeccionada la compra del diario El Tiempo por parte del empresario Luis Carlos Sarmiento Angulo, quien con esta operación se hizo a casi el 90% de las acciones de la empresa editorial.

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Varios opinadores han criticado dicha adquisición, aduciendo que el diario perdería su independencia porque, según ellos, Sarmiento tiene intereses en diferentes sectores de la economía nacional. Entre ellos, la banca y la infraestructura.

Hace unos días en el programa Hora 20, que dirige Néstor Morales, sostuve que asumirle al doctor Sarmiento la insensatez de meterle contenidos contaminados al diario era una muestra de desconocimiento, además de una presunción de mala fe hacia el empresario.

Aduje entonces que nadie hace una inversión cercana a los 400 millones de dólares en un periódico, para usarlo en la maduración de aguacates. Pero de ahí a que se pueda anunciar, con obcecación, que el doctor Sarmiento va a manipular la información en defensa de sus intereses económicos, hay mucho trecho. Bien sabe Sarmiento que la distancia de sus decisiones empresariales, con respecto a los contenidos, tiene que ser de kilómetros, pues no hay nada más sensible que el olfato de los lectores, oyentes y televidentes, en lo que tiene que ver con los contenidos que diariamente se les entrega.

Recuerdo, cuando trabajaba en El Tiempo, de la mano generosa de don Hernando y don Enrique Santos, al igual que bajo la prodigiosa escuela de Rafael, que nunca, absolutamente nunca, ningún contenido se dejaba al azar. Cuando eso ocurría era precisamente cuando los lectores se quejaban frente al ombudsman, cargo que ejercí durante un par de años. Desafortunadamente esa figura se acabó, por lo que sería conveniente que se volviera a instituir, ahora que Sarmiento se hizo a la propiedad del medio. Eso, sin lugar a dudas, empezaría a despejar las injustas dudas que se han plantado en la opinión pública.

De otra parte, asumir que Roberto Pombo, su director y quien ha hecho su carrera a pulso con responsabilidad y seriedad, se va a prestar para manipular la información (en defensa de los intereses del nuevo patrón), resulta un exabrupto, irrespetuoso por lo demás.

Lo mismo se predica de Darío Restrepo, director de Citynoticias, cuya propiedad también pasó a manos de la organización Sarmiento. Restrepo, a quien conozco desde hace treinta años, es un ejemplo de seriedad y honestidad, personal y profesional. Mejor dicho, Pombo y Restrepo son los garantes de la transparencia del medio. ¡Pónganle la firma!

Por último debemos celebrar que este medio haya vuelto a manos de un colombiano ejemplar, como espero en un futuro cercano lo haga Caracol Radio, pues no resulta conveniente que dos de los más importantes medios de comunicación hayan quedado en manos de chapetones, como les decían los criollos a los habitantes de la madre patria.

Notícula. Intuyo que se cometerá una injusticia con la exsenadora Nancy Patricia Gutiérrez.

Twitter: @Fzuletalleras

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