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Elecciones y candidatos

25 de julio de 2015 - 08:10 p. m.

Una vez inscritas las candidaturas para gobernaciones y alcaldías, no deja uno de preocuparse por algunos nombres, que no voy a mencionar expresamente para evitarme una rectificación, porque en este país los pillos son expertos en defenderse.

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Muchos de los candidatos tienen antecedentes, vínculos con el paramilitarismo, parientes presos y ahí van tan tranquilos como si nada hubiera pasado. Y más vergonzoso resulta que los partidos les den sus avales, a pesar de que conocen las andanzas de esos criminales.

Es increíble que los políticos no hayan aprendido de todo lo que ocurrió con los parapolíticos y que aún hoy pretendan que nada ha pasado. No bastaron más de 60 parlamentarios presos como para aprender la lección. Iluso de mi parte pensar que esto cambiaría, pues lo que hay de por medio es una fortuna en contratos provenientes de la mermelada y de las regalías. Ni qué decir de los mal llamados cupos indicativos, que no son otra cosa que una manera sofisticada de robarse la plata de las obras públicas a lo largo y ancho del país.

Pero no todo ha de ser malo. Entre los candidatos para escoger aparecen, a manera de ejemplo, Álex Char para Barranquilla, Eduardo Verano de la Rosa para Atlántico, Federico Restrepo para Antioquia, Nancy Patricia Gutiérrez para Cundinamarca y Rafael Pardo para Bogotá.

Y ya que hablamos de Pardo, convendría que de una buena vez la candidata del Polo Democrático para la capital, Clara López, deje de enojarse cada vez que le preguntan por su paso por la administración de Samuel Moreno y responda cómo hizo para no ver nada de lo que estaba ocurriendo. De su esposo, el concejal Romero, no hablo, pues ya la Fiscalía lo exoneró por unas acusaciones que le hizo el confeso delincuente Julio Gómez, por temas del carrusel de Bogotá.

Y en igual sentido debería actuar Enrique Peñalosa, quien debe explicar muchas cosas que pasaron durante su mandato y que la opinión pública quisiera saber como, por ejemplo, qué sucedió con las losas de Transmilenio y el inexplicado tema del contrato de los bolardos. Quienes se someten a una elección deben ser capaces de responder sobre su pasado y de aguantar el escrutinio público. Y si se emberracan, de malas. Pardo a su vez ha sido dos veces ministro, fue director del plan nacional de rehabilitación durante el gobierno del presidente Barco, ha sido senador y alcalde encargado de Bogotá, y jamás ha tenido un solo cuestionamiento sobre sus conductas como administrador de la cosa pública.

No hablo de los otros candidatos pues, a la fecha, no parece que tengan alguna opción, pero claro que de Carlos Vicente de Roux no habría nada malo que decir, y de Pacho Santos, solo que desafortunadamente tiene una investigación abierta todavía por sus presuntos vínculos con un grupo paramilitar. Personalmente no creo en eso, pero el tema está ahí.

En las próximas elecciones de octubre, nuevamente veremos a muchas personas decentes en sus cargos, pero, me temo, a muchos delincuentes.

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