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En cuerpo ajeno

24 de mayo de 2014 - 10:00 p. m.

Finalmente hoy es el día de las elecciones, en las que se definirán muchas cosas importantes para el país.

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A pesar de que las encuestas ponen empatados a los candidatos Santos y Zuluaga, hoy podrá haber sorpresas, porque los otros tres candidatos: Ramírez, López y Peñalosa han demostrado su garra en los debates presidenciales y en las diferentes entrevistas que concedieron a los medios radiales esta semana, a las que faltó por culillo el doctor Zuluaga.

No soy de los columnistas que piensan que podamos influenciar a los lectores diciéndoles por quién votar, entre otras cosas porque cada ciudadano llega a las urnas con su candidato decidido y en la cabeza.

Por supuesto que prefiero contarles que por el único que no votaría sería por Óscar Iván Zuluaga, ya que me aterroriza la presencia del senador Uribe manejándolo como su títere. Precisamente por esa misma razón no voté por Santos hace cuatro años, pues me horrorizaba exactamente lo mismo. Uribe tratando de seguir en el poder en cuerpo ajeno. Santos demostró que no era el títere de Uribe y eso, por supuesto, le ha costado sangre. Zuluaga hasta ahora no ha sido capaz de demostrar que no será el muñeco del ventrílocuo del expresidente y eso resulta pavoroso.

Debemos recordar que Uribe es vengativo, pendenciero y peligroso. Es de los que, de llegar Zuluaga a la Presidencia, empezará a tomar sus venganzas con lista en mano. Uribe no perdona, es oscuro y, por supuesto, ha demostrado que no tiene límites. A él no le sirve el Estado colombiano como está constituido. No cree en la Fiscalía, ni en los jueces, ni en la Registraduría. Mejor dicho, a Uribe no le sirve sino un Estado que se acomode a sus ambiciones personales, un Estado hecho a la medida de sus odios y calumnias, de sus pasiones desenfrenadas, de sus conductas mentirosas y manipuladoras.

De llegar Zuluaga a la Presidencia, lo que podría pasar es que harían una gran reforma constitucional para que Uribe pueda ser otra vez presidente, perpetuándose en el poder, con un proyecto cuasi mafioso. Por eso me aterra que Zuluaga sea presidente. A eso súmenle que el proceso con las Farc se acabaría, cuando estamos realmente cerca de alcanzar la paz que por más de 50 años hemos querido los colombianos. Hoy y el próximo 15 de junio, si las encuestas aciertan, debemos escoger entre la guerra de Uribe y la paz de Santos. Entre un presidente demócrata (sea Santos, Ramírez, López o Peñalosa) y un presidente que llegará maniatado como el títere a las cuerdas de su titiritero.

En algún momento alcancé a pensar que el doctor Zuluaga podría llegar a ser un presidente independiente, pero viendo todo lo que ha pasado en las dos últimas semanas, entiendo que ello no es posible y que tendríamos a Uribe gobernando en cuerpo ajeno. ¡Qué peligro y que susto de verdad!

Sólo les pido a los votantes que sufraguen hoy con la cabeza, que no se dejen guiar por sus odios, pues esos son los que tienen a Colombia destrozada.

 

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