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Generosidad nacional

25 de diciembre de 2010 - 09:50 p. m.

ESTA SEMANA QUE PASÓ, QUE CO-mo todos los diciembres para esta época debería haber sido tranquila y apacible, ha resultado realmente difícil para el país.

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El invierno se ensañó con todo el territorio como, al parecer, no lo había hecho en más de 100 años. Tenemos más de dos millones de colombianos damnificados, desplazados, arruinados, en unas condiciones que realmente nos arrugan el alma.

Vemos al gobierno del presidente Santos asumiendo el tema con juicio, disciplina, rigor. El equipo de gobierno se siente organizado, bien comandado y dirigido, tratando, por ahora, de llegar con las primeras ayudas a los millones de compatriotas que lo necesitan.

En igual sentido vemos a la primera dama, trabajando sin descanso, organizando, dándoles apoyo a quienes lo necesitan, llena de compasión y generosidad. Cada uno de nosotros, de acuerdo con las posibilidades, hemos puesto nuestro granito de arena. Yo, y no debería decirlo porque es de pésimo gusto, lo he hecho como lo hago desde hace mucho tiempo con la fundación Eudes, que maneja extraordinariamente el padre Bernardo Vergara y quien trabaja con los niños VIH positivos o que tienen sida. Es poco, lo sé, pero como le dije al padre, esos pocos milloncitos deben llevarles alguna felicidad a esos niños, a quienes conozco y quiero entrañablemente.

Muchos de los empresarios de este país han dado un ejemplo de generosidad. Las familias Santo Domingo, Ardila y Sarmiento lo han hecho. Bien por ellos, es así como realmente se construye patria; mejor diría se reconstruye, porque al país hay que rehacerlo en más de un 50%.

Ver nuevamente obras como Teletón, la campaña de los dineros para los soldados extraordinariamente organizada por el grupo Éxito, promovida por W Radio, la impecable organización de Colombia Humanitaria, nos hacen recuperar la confianza en Colombia, en sus empresarios y en su gobierno. El hecho de saber que es la propia primera dama quien está detrás del manejo de los recursos, nos da una gran tranquilidad.

No podemos dejar de felicitar a la Policía Nacional que, milagrosamente, ha redoblado esfuerzos haciendo presencia en cada uno de los sitios del país que requieren de su presencia. Los vemos alzando damnificados, levantando colchones, manejando máquinas, cargando enseres, dando primeros auxilios. En estos días pensaba que tiene que ser muy verraco para un ciudadano enfrentarse al tiempo con el hampa mientras ayuda simultáneamente a una ancianita que apenas puede tenerse en pie. Eso hacen los policías al mando del general Naranjo y el país debe reconocerlo magnánimamente. ¡Gracias, amigos!

Qué diferencia todas esas muestras de generosidad, amor, solidaridad, con las conductas asumidas desde la internet por un grupo de malhechores que, al peor estilo gaminesco, se han dedicado esta semana a calumniar a periodistas, a tratar en vano de enlodarlos en su prestigio, denigrando aun de sus propios abogados. ¡Mafiosos son mafiosos!

¡Feliz año para todos!

Twitter@fzuletalleras

 

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