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Hablemos de salud

27 de mayo de 2016 - 09:51 p. m.

En buena hora el Congreso aprobó la ley que permite la producción y uso de la marihuana con fines medicinales. Todos los estudios que se conocen coinciden en las ventajas que tiene la marihuana en el tratamiento de diferentes y complicadas patologías, en donde la medicina que conocemos como tradicional ha llegado a sus límites.

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Desde hace muchos años en Colombia, a través del mercado negro, se consigue marihuana para usos recreacionales y medicinales. Lo que ha hecho esta ley es reconocer una situación que ha estado allí desde los ochenta.

No tengo la menor duda de que este es un gran avance hacia la legalización de las drogas. Pasarán muchos años, claro está. Pero hace 10 o 15 años era totalmente inadmisible pensar que en varios estados de la unión americana y de Chile, Uruguay y Colombia se podría conseguir marihuana con fines medicinales en las droguerías. Y vamos ya en esa dirección.

Quienes por los infortunios de la vida hemos tenido al lado familiares con enfermedades terminales padeciendo unos dolores tenebrosos, y hemos acudido a la marihuana, no dudamos en recomendar su uso. No faltan, claro está, los moralistas que critican este gran paso pensando que todo el mundo acabará de marihuanero. Eso, como en muchos otros temas en donde se meten en juego criterios morales, muestra la ignorancia de las personas que opinan echando por delante sus creencias, cualesquiera que sean.

Olvidan los críticos de esta ley que el senador ponente fue Juan Manuel Galán, nadie más ni nadie menos, quien vio morir a su padre bajo las balas de mafioso Pablo Escobar. ¿Entonces por qué presentó este proyecto de ley? Lo hizo porque, según me contó, tuvo a un tío con una enfermedad terminal dolorosa y lo único que le sirvió para sus sufrimientos fue la marihuana.

En buena hora Colombia avanza en legislaciones como la que comentamos o en la ley que autoriza la eutanasia. Y hay que reconocerlo: uno de los grandes artífices de todos estos cambios es el ministro de Salud, Alejandro Gaviria. El ministro ha demostrado que en temas de salud pública no toca hacer los grandes cambios y revoluciones. A través de decisiones políticas ha hecho que muchos de los temas que eran tabú, hagan ahora parte de los derechos que podemos ejercer los colombianos. Tal vez por los asuntos de las EPS y las colas y demás, no nos hemos dado cuenta que Gaviria es, de lejos, el mejor ministro de Salud que ha tenido el país en décadas.

De resaltar la última batalla que ha emprendido, con éxito hasta ahora: retirar la exclusividad al laboratorio Novartis para comercializar el medicamento Glivec (Imatinib), que se utiliza para tratar diversos tipos de cáncer y leucemias.

Si el ministro logra esto se habrá sentado un precedente muy importante en lo que tiene que ver con la salud, no solo de los colombianos, sino del mundo en general.

Bien por el ministro Alejandro Gaviria que ha demostrado que las cosas se pueden hacer bien y a tiempo cuando los temas se tienen claros.

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