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La cárcel de Sigifredo

23 de junio de 2012 - 08:00 p. m.

Ciertamente el caso del exdiputado Sigifredo López es todo un misterio que, sin lugar a dudas, seguirá estando en los medios de comunicación.

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En Hora 20 sostuve que yo creía que López era culpable. Hoy sigo pensando lo mismo, aun cuando es claro que, de resultar absuelto por la justicia, inmediatamente procederé a ofrecerle disculpas públicas como corresponde.

El jueves la Fiscalía General decidió enviarlo a su casa, con medida de detención preventiva, hasta tanto se le imputen ante un juez de garantías cargos por cuatro delitos. Conocedor de la seriedad y formación del fiscal Montealegre y su vicefiscal Perdomo, no tengo la menor duda de que tienen pruebas suficientes para mantenerlo detenido y para acusarlo.

Se sabe que hay el testimonio de tres exguerrilleros de las Farc que le ofrecen plena credibilidad al ente investigador. Uno de ellos aportó algunas fotos. Luego, a pesar de lo que ha sostenido López, todo parece indicar que la Fiscalía está mucho más adelante que la campaña defensiva del detenido.

Toda esta historia es tan siniestra que la gran mayoría de ciudadanos se resiste a creerla. Y es que a nadie mentalmente sano le cabe en la cabeza que una persona haya podido abandonar a su esposa y a sus dos hijos por siete años, para servirle a la guerrilla. Como tampoco uno puede creer que alguien se haya autosecuestrado.

Dicen los testimonios que López visitaba a su madre en Pradera, Valle, en horas de la noche. No creo en esto, pero de ser así, eso explicaría las razones por las cuales esta señora no fue vista en los medios de comunicación pidiendo la liberación de su hijo, como lo hicieron con valentía y amor las esposas, hijos y padres de los otros 10 diputados salvajemente asesinados por las ratas de las Farc.

Creo que la verdadera cárcel de Sigifredo López empieza ahora, cuando le va a tener que mentir a su esposa y a sus hijos, pues, de hacerlo, generará en ellos unas heridas que sólo Dios en su generosidad podría sanar. Ojalá López haga un acto de arrepentimiento y de verdadero amor, y le cuente a su familia la verdad, a la vez que a las autoridades. Él sabe que la verdad se conocerá tarde o temprano, y de él depende que no se siga haciendo daño a su familia y a la sociedad entera.

Sólo espero que todo esto sea un disparate, para que López vuelva al seno de su familia y los colombianos respiremos en paz. Yo, repito, de ser así, procedería en esta misma columna y en la radio a ofrecerles disculpas a López y a su familia. Este proceso apenas continúa y pasarán un par de años antes de que conozcamos la verdad. Dios ilumine a la Fiscalía, a los jueces y a Sigifredo López.

Notícula:

1- Qué desastre la reforma a la justicia. Qué vergüenza, qué asco, qué horror. Al ministro Esguerra se le nota su inexperiencia en el manejo de la ratonera de la Plaza de Bolívar.

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2- A su renuncia se debe sumar la de los 12 vagabundos que hicieron la conciliación para favorecerse a sí mismos y a los demás delincuentes presos.

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